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Antonio Jiménez. Matías Costa en AJG Contemporary Art Gallery: Cartografía Íntima

Hasta el 22 de octubre de 2011.

En esta exposición en AJG Contemporary Art Gallery, Matías Costa plantea la reconstrucción de un mapa fragmentado por la memoria y el desarraigo. En un naufragio intencionado, el autor camina en busca de piezas dispersas geográfica y temporalmente, que se vinculan para formar una travesía por los recuerdos y los sueños. Las imágenes que construye Costa funcionan como nudos de una red que une lugares y tiempos distantes entre si, pero que forman parte de un mismo universo y comparten una atmósfera común. En esta particular cartografía, un joven chino inmóvil en un lago de Pekín en 2006 es la puerta de acceso a un parque de Buenos Aires en 2010, que a su vez conecta con un bosque ucraniano de finales del siglo XIX.

El recorrido de esta exposición no describe lugares ni acontecimientos, sino que ahonda, de un modo menos exacto pero más agudo, en la naturaleza atmosférica de la memoria. Imágenes que aportan dudas e incertidumbres, desde una lírica introspectiva, que generan inquietud y evocan otras imágenes más íntimas y remotas.

SINOPSIS DE LAS OBRAS Y SERIES QUE COMPONEN LA EXPOSICIÓN

Cuando Todos Seamos Ricos

Pekín, 2006

En Pekín, la generación que nació después de las revueltas de Tian´anmen está construyendo su propia identidad. En este camino sin mapas y a veces sin rumbo, vagan por las calles, decididos pero confusos, buscando el lugar que les pertenece. Tratan de digerir su legado milenario y masticar al mismo tiempo el momento desmesurado y vertiginoso que vive su país.

En esa deriva intencionada asumen su propia mutación como un designio del destino. Apenas una generación les separa de sus padres, pero esa pérdida completa y transitoria que provoca su metamorfosis, genera un abismo de milenios y dibuja un escenario futurista al que solo se llega naufragando; alejándose de uno mismo para volverse a encontrar siendo otro.

En esta ciudad implacable que se devora a si misma para vomitar cemento, dólares y hombres, los jóvenes deambulan en la noche como fantasmas, repitiendo, sin detenerse, que China será aún más grande cuando todos seamos ricos.

Fragmentos de un Decorado 2005-2007

Esta serie recoge una selección de paisajes.

Son imágenes que nacen del propósito de naufragar la mirada y explorar el acto fotográfico puramente contemplativo. Pero también son una reacción frente a la foto útil, al cometido de dotar de un discurso a cada imagen. Estas son fotografías sin momento decisivo, sin guión, sin acontecimiento.

Siempre he fotografiado la acción de los personajes, la trama. Solo a medida que he ido aceptando la posibilidad de un vacío me he permitido fijarme en el decorado.

Al igual que en el paisaje romántico, en esta serie de imágenes no existe la acción dramática ni sucede nada trascendental. No hay mensaje; solo estados anímicos como la soledad, el miedo o la ilusión de un descubrimiento.

Concibo mis fotografías como piezas incompletas del mundo que tienen algo que ver las unas con las otras, y cuya acumulación describe un código, una red, una idea incomunicable de otro modo.

La consecuencia de un viaje continuo en la vida es un cúmulo de fracturas, restos, ecos de algo que existió alguna vez. Lo que queda es lo residual; fragmentos de un decorado que se borra, deshabitado de acontecimientos.

The Family Project 2009- en curso

The Family Project indaga en el concepto de memoria y olvido. Matías ha remontado el siglo XX en sentido cronológicamente inverso y espacialmente circular para reconstruir las huellas que su familia ha ido dejando marcadas en los mapas a lo largo de cien años de migraciones. Este recorrido por la memoria personal es también un recorrido paralelo a través de la historia y acontecimientos del pasado siglo.

Cuaderno de Campo 2010 – en curso

En Cuaderno de Campo el autor reflexiona sobre el proceso creativo en si mismo como motor de búsqueda. Con una mecánica de trabajo basada en la intuición y el viaje como un recorrido interno, Costa busca atmósferas y situaciones que evoquen la fragilidad de la memoria, del modo en que esta actúa; fragmentario, incompleto, sutil, desordenado. Las imágenes de esta serie son piezas de un todo, huellas en un camino que el autor recorre como quien vuelve sobre sus pasos buscando algo que perdió.

EXTRAVIADOS (Texto escrito para el catálogo de la exposición por Edgar Alfonzo Sierra)

Matías Costa asume un trabajo creativo que pone en riesgo su cuerpo emocional, la coherencia, la continuidad, el discurso de la identidad propia. Es precisamente en la pérdida de nortes, en lo incierto, donde encuentra un agujero de salida para sus trabajos: especies de estudios de campo de realidades dadas en la dificultad, el vacío o el infortunio. Costa no ha sabido salir de estas circunstancias hasta tocar los bordes de la confusión. Se lleva a sí mismo al extremo de verse cámara en mano sin saber a qué, cuándo, cómo y porqué disparar. En tal descarrío surgen los contenidos atmosféricos, las sugerencias, los silencios concretos de sus fotografías. Se trata –tal vez– de respirar el aire más denso, penumbroso o retirado, de los contextos que investiga. Y capturarlo.

Parece existir en este fotógrafo la necesidad de alcanzar un punto cero para remontar el lomo de sus temas. A saber: el desarraigo, la trashumancia cultural, las migraciones actuales o del pasado reciente, la imposibilidad de un destino definitivo o de una pertenencia inequívoca, la identidad erigida sobre lo fragmentario y disperso, las readaptaciones, la pérdida, la fragilidad de todo lo alcanzado, la extrañeza, la memoria, la vida y la muerte, el no futuro.

Así, Costa se ha entregado a una especie de arqueología de la memoria humana. Sus fotografías inéditas son reconocidas por coincidir con la materia de los recuerdos y las impresiones. Es quizá ese uno de los mayores argumentos de sus imágenes. Los ojos que las contemplan desconocen esos lugares puntuales o esos personajes que los habitan o transitan, pero los descubren de algún modo entrañables.

El cuerpo de esta exhibición que nos ocupa es un repaso por inquietudes sustanciales del artista y una interesante presentación de sí mismo como creador a través de estampas de distintas series de su trabajo. Estampas que reafirman: Matías Costa sabe que la memoria es una práctica de sobrevivencia psíquica, que en mitad del extravío existencial queremos hacernos unitarios a partir de trozos y que de la habilidad para armar un sentido depende nuestra exitosa negociación con la locura.

Edgar Alfonzo Sierra

AJG Contemporary Art Gallery

Pasaje Francisco Molina 17, Sevilla