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Antonio Mesones" Pintura reciente" en Galería Pilar Serra

Del 18 de marzo al 17 de mayo 2017

Inauguración 18 de marzo  de 11 a 14.30 h. 

Galería Pilar Serra. c/ Santa Engracia, 6 Bajo Centro. Madrid

Presentamos la obra última de Antonio Mesones en su segunda exposición en nuestro espacio.   Antonio Mesones (Torrelavega, 1965) tras sus estudios de Bellas Artes en la Universidad del País Vasco, obtuvo una serie de becas que le llevaron a Lisboa, Amsterdam y Berlín adonde hace más de veinte años, la intuición del futuro de la ciudad y el suyo propio le decidió a establecer su residencia y su estudio y, donde, sin duda, ha encontrado la tranquilidad y la perspectiva adecuadas para la realización de su obra. 
 
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Para esta exposición, el comisario Joao Silvério ha escrito el siguiente texto: 
 
“La pintura de Antonio Mesones puede ser entendida como una construcción sobre el tiempo, como una indicación de la actividad del trabajo del pintor, y al mismo tiempo como transición inscrita en el espectro lumínico ejecutado siguiendo una composición rigurosa, que se desarrolla hasta el límite de la tela.  Y en los límites de cada uno de sus cuadros, aunque sean organizados en polípticos con varias telas, que ese espectro de luz se constituye como una percepción del devenir en que cada vibración desafía la mirada del espectador. 

Por otro lado, estas pinturas establecen dos niveles de recepción, cuestionando la capacidad perceptiva de cada sujeto que con ellas se confronta. El primer nivel reside en el trabajo sobre la utilización del color que puede ser contemplado tanto de cerca como de lejos en una primera mirada.  Mientras el segundo nivel de percepción, es deudor del primero, en la fisicidad que la sedimentación de la pintura representa.  Y es en este aspecto que la pintura de Mesones expresa su radicalidad, sutil y silenciosa, pero asumiéndose como un ensayo sobre el tiempo, en cuanto condición transitoria de nuestra relación introspectiva con el mundo.  Habrá otras, pero aquí se cuestionan las posibilidades del pensamiento sobre esa pintura.  Dejándonos, por tanto, con una mentira, con una aporía platónica, en la que todos los argumentos son insuficientes para encuadrar cada uno de los microacontecimientos tridimensionales que constituyen su pintura.  Cada una de estas rebabas es como un átomo que contiene en sí mismo el cambio gradual de la tonalidad que va transformando el plano de la pintura en un magma en permanente movimiento. 
 
Y si ese movimiento representa una acción temporal, estamos entonces delante de la metodología de un pintor que no esconde su proceso, su labor, y nos da a ver otro aspecto constructivista y conceptual presente en los polípticos anteriormente referidos.  Conceptual en el sentido en que la métrica de su composición se desenvuelve en un crescendo de elementos que configura una aparente cisión entre la densidad del movimiento de la mano, bajo una pauta casi monocromática, y su equivalencia numérica en los elementos que expresan las transiciones y transfiguraciones de la materia pictórica. 
 
La obra de Antonio Mesones es un acto del cuerpo y del espíritu que nos propone varias preguntas sobre la naturaleza que resguarda el horizonte de esa emoción que nos excede, distante por cierto, pero que pensamos y sentimos como sublime.  Y sobre todo, porque su pintura no es rehén de una tendencia de gusto o de estilo, siendo suficientemente autónoma   para desafiarnos sobre el tiempo que la pintura representa.”