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Artistas-galeristas: con contrato o sin él, una relación difícil

Arteinformado.com, 21 de diciembre de 2008

Consultados artistas y galeristas sobre la conveniencia o no de someter sus relaciones a un contrato, se han producido decenas de respuestas, que ponen de manifiesto, de un lado, la limitada presencia que los contratos tienen en el mundo artístico y, de otro, la habitual acusación de artistas a galeristas, a los que atribuyen una posición de privilegio respecto a ellos mismos. Una posición que explicaría el hecho de que hayan sido muchos los artistas que, tras manifestar sus opiniones a ARTEINFORMADO, han solicitado mantener el anonimato "para no molestar a nadie", como señalaba uno de ellos. Pese a ello, hemos recogido, respetando el anonimato, las opiniones más relevantes de entre todas las emitidas.

Por lo demás, a continuación, publicamos, ordenadas por temas, las respuestas que, entre las muchas recibidas, nos parece que describen mejor los principales aspectos de esta relación. Primero hablan los artistas. Después los galeristas. Estas son sus respuestas:

¿Es justa la relación?

Llanos Hoyo Núñez (Albacete, 1965)

Atendiendo a su petición sobre la opinión que nos merece a los artistas (me incluyo, aunque con reservas ya que soy neófita en la práctica, aunque experta en la teoría), la contratación o relación contractual que existe entre éstos y los galeristas. He de decir que, aunque no tengo mucha experiencia propia, sí que he comentado y preguntado hasta la saciedad a compañeros, amigos, conocidos, artistas todos ellos que consideran en común, el "pacto abusivo" que se establece a favor del galerista. Suelen llevarse un excesivo tanto por ciento de las ventas, que puede rondar el 70% en algunos casos, cuando no solicitan además una obra, una previsión de fondos o un alquiler del local, por supuesto montaje, material e inauguración aparte.

¿Se admitiría este tipo de relación cliente-empresario en cualquier otro tipo de negocio que no fuese tan subjetiva la valoración del objeto del negocio? No sé cuál es el porqué de este criterio, por otro lado aceptado por los artistas, creadores, o manufactureros, llámense como quieran, pero ¿quién en este mundillo puede autoproclamarse "experto o entendido" en la materia? ¿Realmente existe este tipo de "genios del reconocimiento" de OBRAS DE ARTE, con mayúsculas? Yo, particularmente, soy licenciada en Bellas Artes, Máster en GEstión Cultural (2 años), técnica Superior en Decoración e Interiorismo, he estudiado, leído y visto todo lo que he podido sobre arte, artistas y tendencias... ¿Soy una "experta" o, al menos una "entendida"? ¿Quién lo dice? ¿Lo sería si lo pusiera yo en mi tarjeta de visita, como hacen muchos? ¿O se trata de haber descubierto algún "genio" que, de repente, se valora mucho en determinados círculos...? Esto "en mi pueblo" siempre se ha llamado "tener suerte"...

CONCLUSIÓN: El considerar una obra de ARTE como tal es tan subjetivo que depende de lo que se quiera pagar por esa obra y quién te la venda (o quién te la sepa vender) como para que caigamos en el error de pensar que todo aquél que tiene una Galería es un entendido... Por suerte o por desgracia los ARTISTAS ahora, en la actualidad, son los que se dedican con éxito, es decir, consiguen lo que pretenden, con MARKETING y, claro está, MERCHANDISING (de wikipedia: "es la parte del marketing que tiene por objeto aumentar la rentabilidad en el punto de venta. Son actividades que estimulan la compra en el punto de venta. Es el conjunto de estudios y técnicas comerciales que permiten presentar el producto o servicio en las mejores condiciones, tanto físicas como sicológicas, al consumidor final.)

Precisamente he comentado con un amigo la siguiente anécdota: a Tiziano se le conocen tantas obras encargadas por la Iglesia porque se descubrió a su hermano practicando la pederastía y, en aquél tiempo, a éstos se condenaba a ser colgados por los pulgares, hasta que morían desangrados. A cambio del perdón a su hermano, Tiziano trabajó para la Iglesia, sin cobrar, realizando todos los trabajos que se le encargaran. ¿De aquí se puede concluir que Ticiano es un pintor prolífico y genial por sus obras o por una mera maniobra de "marketing" de aquél siglo? ¿A que así queda clarísimo dónde nos movemos los artistas? ¿No es una pena?

José Pedro Alonso Miralles

Una primera exposición fue con gente honrada, después tuve dos experiencias más, pero éstos eran depredadores peligrosos; y una vez más, con otra galería; ... pero yo soy gandul para toda gestión, espero una presión de la demanda, para preocuparme de estos temas ...

Artista no identificado (Baleares)

Hasta el momento, la relación con las galerías en las que he expuesto no ha sido de exclusividad, y el contrato verbal me ha exigido donar un 50% de las ventas. Además, el traslado de las esculturas (la mayoría grandes y pesadas) ha corrido de mi cuenta, al igual que la confección de peanas en muchos casos y el montaje en el local. Los encargos que se me han hecho por parte de un particular a través de la galería, también han mantenido las mismas condiciones. Así es que, teniendo en cuenta el precio que pago por el material, la necesidad de un taller y herramientas especializadas, la mano de obra y lo caro que resulta trasladar las piezas desde Mallorca (donde resido) a la Península, esto sí es amor al arte.

Artista no identificada (Cataluña)

Llevo trabajando con galerías desde 1985 y nunca he hecho ningún tipo de contrato. Siempre se le ha dado valor al acuerdo "de palabra". La verdad es que da una pequeña sensación de desprotección, pero cuando he tenido algún problema con alguna galería, el presidente de los galeristas de Cataluña en aquel momento me lo solucionó. Siempre he pensado que los artistas estamos en manos de los galeristas y esto realmente es incomodo y un poco desconcertante, ya que muchas veces considero abusivos los porcentajes con los cuales se trabaja. Ya sé que somos "libres" de aceptar sus condiciones pero ... o "juegas" o te quedas en casa. El mundo de las galerías a veces es un poco inquietante.

Marco Ortolan (Argentina, 1973)

La relación con los galeristas tiene sus ventajas y desventajas, según sea el galerista. Todo depende de la persona. En mi caso, mis obras estan: algunas en consignacion y otras previamente vendidas al galerista, quien luego triplica en general su valor a la hora de venderla.

La ventaja de la venta previa es que uno cobra y listo, pero, obviamente, una suma de dinero inferior al real. En general compran en lotes o de manera individual. La otra, es la mas aconsejable para mi gusto, ya que, de venderse, recibes lo que pediste y encima estás en constante exposición al público, que es lo mas importante.

Hay galeristas que actúan como mecenas a cambio de la exclusividad de los artistas, y si uno económicamente está apretado, no le queda otra que bajar la cabeza y bancársela. En general pactan 3 o 4 obras por mes, a cambio de un sueldo mensual. Es una situacion bastante desagradable pues de alguna manera al artista se le limita considerablemente a la hora de expandir su obra.

Otro tema a tener en cuenta y que es importantisimo, ya que abunda en el mercado es el de las inmobiliarias encubiertas como "galerías de arte", que lo único que hacen es cobrar por el espacio, ya que no están en condiciones ni de vender buena obra ni de invertir dinero en buena obra. Por ende, lo único que hacen es vivir del artista, que, muchas veces, ilusionado por las palabras de alabanzas cae en la trampa. Lo digo por experiencia propia. Un verdadero galerista es aquel que emprende, es decir invierte, es decir arriesga (compra, toma en consignacion y vende). El resto es inmobiliaria pura.

Carmen Chacón (A Coruña)

Nunca he tenido contrato firmado en mi relación con las galerías con las que he trabajado. Creo que, debido a eso, no han cumplido lo pactado verbalmente. Si tenemos, como artistas, una relación laboral que se nos exige cumplir, creo que la galería debe cumplir su parte y en muchas ocasiones perjudica gravemente al que se supone que es su representado. Actualmente no trabajo con ninguna galería y solamente es por hartazgo. Me encantará trabajar con gente seria, que realmente cumpla lo firmado y que sepa respetar mi persona y mi obra, lo mismo que hice y hago yo siempre con la otra parte. De lo contrario prefiero no mostrar mi obra, ya que no merece la pena. Las galerías son necesarias, pero la honestidad, el rigor y las buenas maneras por ambas partes son imprescindibles en una sociedad que quiera evolucionar y prosperar. No hay cosa más agradable que trabajar de forma armónica con alguien que te promociona y ello repercute en todo lo que el artista da. Se olvida con frecuencia que se está trabajando con emociones y pensamientos materializados. Claro que hay un mercado a tener en cuenta, pero hay algo más en juego en ese mercado ...

Artista no identificada (Madrid)

No tengo contrato con mi galería. Sencillamente expongo cada año en ella esperando que te promocionen y ayuden en este empeño tan difícil. Las ventajas que debería tener el hecho de estar con un galerista, serían dos: que promocionen tu obra, para ir subiendo de posición con el prestigio que vayas adquiriendo, y que la vendan, ya que se presupone que tienen unos contactos de los que el artista carece. Y las desventajas, ... que en muchos de los casos el precio que cobran por sus servicios es muy elevado, por lo que es casi imposible salir adelante.

Fernando Velez Castro (Badajoz, 1973)

No tengo ningun contrato con galería alguna, aunque mis intenciones son profesionales encuentro bastante dificil el que alguna galería tome en serio mi propuesta. Como máximo contestan con un diplomático email, ya que esta es la via mas común que utilizo para dar a conocer mi trabajo. Creo que este país padece el síndrome de concursitis aguda, cosa que no ocurre en otros sitios. Parece que los galeristas necesitan que los popes de la cultura les indiquen el camino para encontrar lo que funciona en el mercado. Casi todo se convierte en pura franquicia. Un mercado cerrado donde entre otras cosas las obras que se pretenden a sí mismas como transguesoras son todo lo contrario. Alguna vez tuve obra en depósito en una galería, donde se me pedía, previa rebaja del precio de la misma, un 50%. Esta rebaja era consecuencia de no tener un curriculum LLENO de premios en concursos.

Con contrato

Daniel Cerrejón (Madrid)

Hasta el momento cualquier colaboración o exposición que he realizado ha ido acompañada de algún documento escrito que acredita la situación en la que se deja la obra, bien en depósito bien para la realización de alguna exposición. Me parece absolutamente necesario y positivo que la relación entre galería y artista esté condicionada por un contrato para la profesionalización y el beneficio de todos. Valoraría como muy bueno la posibilidad de que desde algún estamento se promueva esta relación contractual mediante la divulgación de documentos tipo que no inviten a la desconfianza, aunque ello conlleve que en un principio los puntos que aborden sean exiguos. Desde la AVAM creo que se ha dispuesto de algún contrato de estas características pero la profusión de los puntos que aborda invita a que desde un sector no siempre acostumbrado a la regulación sólo genere desconfianza.

Alberto D’ Assumpção (Portugal, 1956)

Tengo un contrato de exclusividad internacional con un agente de promoción de artistas, que cuida de todos mis contactos con dealers y galerías. Sólo tengo que preocuparme de pintar los cuadros. El hace toda la publicidad y contactos. Pero también hay inconvenientes: ni todas las galerías aceptan este tipo de contrato ni yo puedo participar en otros certámenes o exposiciones en los que me gustaría estar. Aunque, por ahora, son mas las ventajas que los inconvenientes.

Artista no identificada (Andalucía)

Mi relación con los galeristas ha sido siempre con contratos puntuales. Cuando he trabajado con una galería lo he hecho firmando documentos por escrito para cada actividad en la que he participado, es decir que cuando he hecho una exposición individual, en ese documento han figurado las condiciones de la exposición, fechas, precio por exponer y el porcentaje que corresponde a la galería por la venta de los cuadros.

Luego están las galerías en las que tengo obras en depósito. Con estas sólo hay un documento donde figuran las obras que dejo y el porcentaje de la galería en caso de venta. A veces esos acuerdos ni siquiera han ido acompañados de documentos escritos, sino que el trato ha sido de palabra, por existir una relación de amistad entre el galerista y yo. No he tenido ultimamente ningún problema cuando los tratos han sido de palabra, sin embargo en mis primeros años como profesional dejé un par de obras en deposito en una galería sin ningún documento escrito y las perdí ya que, al fallecer inesperadamente la galerista, no pude aportar pruebas de que las obras en papel (acuarelas) que allí se guardaban eran de mi propiedad. Pensaba ingenuamente que la galería llevaría control de las obras en depósito y las propias.

Creo que las galerías promocionan el arte y son muy necesarias. El público en general se deja aconsejar por los galeristas y confían en su criterio. Por otra parte pienso que los artistas, si no tienen dinero (propio o de alguien que les ayude) para invertir en su propio arte, es decir para pagar por exponer tanto en ferias como en exposiciones individuales, encuentran muchas dificultades hasta darse a conocer. Sé de artistas con un cierto prestigio que han vendido toda su obra en alguna exposición individual y al final sólo han tenido para recuperar lo que pagaron por hacerla y a veces ni eso.

Con contrato e insatistechos

Andrés Gavilano (Bolivia, 1968. Reside en Barcelona)

Sí, trabajo con contratos desde hace muchos años, tanto con galeristas de distintas partes del mundo, como con representantes. Creo que el mayor defecto que tienen en general, es que se han convertido en vulgares tendederos, es decir que ya no existe el trabajo de estudiar, comprender y luego transmitir a los clientes el significado de lo que venden, se limitan a exponer las obras y, si se vende bien, si no también, ... como una tienda de ropa o de comida.

Javier Albar (Madrid, 1969)

Solo tengo contrato con una galería en exclusividad, pero ahora me arrepiento. Ya no lo volvería a firmar. Me he quedado sin más exposiciones en la zona. Con el resto de los galeritas tengo total libertad. Los inconvenientes son los porcentajes altos que se llevan algunas galerías. Por lo demás, tengo una excelente relación con la mayoría de ellas.

Artista no identificado (Madrid)

He tenido contrato con galería. No lo renové y eso dice de entrada mucho en su contra. No tenía firmada la exclusividad, me negué, las condiciones económicas eran -entiendo-, como en todas, un abuso, en base a un 35%. Además no puedes conocer al comprador y además la galería me llamaba y me ofrecía un precio mas bajo del que estaba previamente establecido para la venta de un lienzo, argumentando que el cliente ofrecía esa cantidad. Como no podía conocer al comprador, nunca sabía si era cierto o no. Sobre los catalogos, me daban uno y punto. Y otra cosa más: funciona el curriculum más que la obra y si tienes un premio, aunque sea de una Diputación.

Sin contrato y satisfechos

Alvaro Peña (Murcia)

Yo, por mi experiencia te puedo decir que nunca he tenido contrato escrito con mis galeristas. Hasta ahora se han cumplido los objetivos que ambos nos proponiamos al iniciar una exposición, tanto en la forma de pago como en el trato a las obras y demás.

José Javier González (Madrid, 1956)

Unicamente hay un compromiso verbal, que asumo nos liga como si lo hubiese escrito. Hemos pactado exclusividad a nivel de galería en la Comunidad de Madrid. Tengo libertad con instituciones y publicaciones. Si por suerte me relacionase con una galería de primer nivel, tendría libertad absoluta. Confío plenamente en el responsable de SALA XIII y de momento me parece bien el acuerdo.

Artista no identificado (Madrid)

En las diferentes relaciones que he tenido con galerías nunca he firmado un contrato de exclusividad. Hasta el momento las relaciones han sido verbales y siempre han sido cumplidas por ambas partes. En mi opinión la firma de contratos de exclusividad me parece bien, siempre que las condiciones sean buenas para ambas partes.

Diego Canogar (Madrid, 1966)

Nunca he tenido contrato firmado con ninguna de las galerías con las que trabajo. Eso es una rareza. Lo normal son los acuerdos verbales. Con mi galería de Madrid tengo el acuerdo de sólo hacer individuales en Madrid con ellos. La verdad es que, poniendome en la piel del galerista, el contrato es ventajoso para ellos. Para el artista es una lata el limitarse a trabajar sobre todo con una sola galería, pero también es una garantía de que las cosas se van a hacer con seriedad y que no habrá cambios de ultima hora unilateralmente.

Mikel A Tellería

No tengo contrato con galerías, y creo que el futuro puede que vaya por un nuevo modelo de gestión donde sea el propio artista el que promocione y venda su obra. En este sentido, creo que ha sido, es y será crucial la utilización de internet como herramienta mediática para la promoción del arte y los artistas. El concepto estático de galería yo lo veo evolucionando hacia algo mucho más dinámico y deslocalizado, algo así como un perfil de comisario freelance que mantiene contactos con artistas y organiza con ellos exposiciones puntales en ubicaciones distintas.

Artista no identificada (País Vasco)

Mi relación con mis galeristas es excelente y nuestra confianza es mutua. No me han dado el mas mínimo problema, pagan en el momento de vender y aceptan mis condiciones: No exclusiva, yo voy donde y cuando me apetece. Participo en ferias con varios a la vez (con series distintas) y consigo que se pongan de acuerdo en mis precios e incluso cenen juntos. Es cuestión de carácter y de dejarlo todo muy clarito desde el principio. Tengo el informe sobre la relación galerista-artista y en su mayor parte no es viable. Es cierto que hay mucho sinvergüenza en este campo, pero también en el de los artistas, que se creen que todo ha de lloverles del cielo. Soy profesora de futuros artistas y la mayoría se creen con derecho a todo, sin ningún esfuerzo por su parte. El artista que hizo una bellísima instalación en el Palacio de Cristal a base de troncos, perdonad mi incapacidad para recordar ahora su nombre, dijo en una conferencia en el Reina Sofía "que él trabajaba en sus principios en granjas, al salir de la facultad, para costearse las instalaciones". Siento ser, cada vez más, de la linea dura, pero estoy orgullosísima de haber trabajado toda mi vida en vez de pedir becas o subvenciones para producir mis obras.

Javier Gómez (Pedro Bernardo, Avila, 1957)

En mi caso, no he sido partidario de tener contrato con mis galerías. Muchas de ellas quieren tener la exclusividad con el artista para el país o la región de la galería. Sin asegurarte un mínimo de ventas, su compromiso es que el artista pasa a ser representado por la galería y eso supone estar presente en su fondo de galería, participar en algunas colectivas y en el tiempo hacer una exposición individual del artista. Después de muchos años exponiendo, hoy trabajo con pocas galerías con las que tengo un acuerdo personal donde yo me comprometo a hacer una exposición anual y la galería me compra una parte importante de la obra, al margen de las posibles ventas. Con este acuerdo la galería se asegura una exposición anual de mis ultimas obras y la exclusividad para su país. De esta forma siempre estoy libre para poder valorar otros proyectos, con otras galerías y valorar la afinidad con mis galeristas.

Antonio Valverde (Madrid)

Mi contrato fue un acuerdo tácito de palabra, me compraron dos esculturas y me propusieron exponer en su galería. Cuando entrego obra todo va por escrito y firmado por ambas partes. La exposición que hice fue con contrato y las ventas se pagaron al finalizar y por banco. No me han pedido exclusividad, aunque me han pedido que no exponga demasiado cerca. De momento tengo un buen entendimiento con ellos, son muy serios y profesionales, son... daneses.

Tomas Castaño (Santander, 1953)

Normalmente no hago contrato con los galeristas. Hasta ahora he tenido la suerte de contactar con galerías serias y con las que, sin necesidad de hacer contrato, no he tenido ningún tipo de problemas a la hora de cobrar las ventas, recuperar las obras vendidas, etc.

Néstor Goyanes (Argentina)

No. Símplemente me invitan, hago mi muestra, vendo y se cobran su comisión.

Antonio Grediaga (Madrid, 1936)

En los cuarenta años de experiencia con muchisimas galerías, sobre todo de Estados Unidos, jamás he tenido un contrato y menos de exclusividad. Ha habido relaciones que han durado más de treinta años y la experiencia es que el mejor contrato es la relacion entre ambos y sobre todo la honestidad de la persona que lleva la galería así como la del artista. Millones de dolares me han sido pagados por cheque en estas cuatro decadas y sólo uno ha sido devuelto por fondos insuficientes. Esto ha sido una suerte.

Por contra sí tuve contrato para unas exposiciones en una galería de Ottawa y otra en Taiwan. Con las dos tuve que usar la ley y, por supuesto, tuvieron que respetarla. Un contrato con una galería es para usarlo, denunciándolo, o para recordarle al galerista lo que se ha acordado. En todo caso, hay dos puntos que el artista debe incluir en cualquier contrato: que toda obra que no esté pagada sea siempre propiedad del artista y que los precios de venta deben ser repetados.

Mejorar la comercialización

Fernando Rivas (Madrid)

Los contratos que he firmado han sido siempre puntuales, para realizar una exposición determinada. Las características básicas de estos contratos han sido de dos tipos:

a) El galerista se compromete a publicitar, exponer y facilitar, por los cauces que tenga a su disposición, la obra, y el producto de la venta se reparte al 50% entre la galería y el artista.

b) El galerista adquiere básicamente los mismos compromisos que en el caso anterior, pero el producto de la venta se reparte de la siguiente manera: la galería se queda con el 35% y el artista el 65%. En este caso el artista garantiza a la galería una cantidad que oscila entre 900 y 1100 Euros, independientemente de las ventas que se realicen.

Es llamativa la falta de profesionalidad de las galerías en su trabajo de mercado, de comercialización de la obra. La inmensa mayoría de éstas no disponen realmente de un catálogo o relación estable de coleccionistas con los que trabajar y tampoco establecen mecanismos eficaces, imaginativos y no burocráticos para llegar al potencial comprador.

Experiencias extranjeras

Jordi Pedrola (Barcelona, 1967. Reside en EE.UU.)

Para contratos de galería en los Estados Unidos tengo experiencia. Hay de muchos tipos, pero el mas normal es el llamado "consignment". Las galerías suelen hacer contratos de representacion o de listado de obra en deposito. Cuando hay representacion, el artista se encuentra atrapado en una sola galería. La representacion puede ser a nivel nacional o a nivel local (reducido a una ciudad). Cuando expones en una ciudad, la galería que lleva tu obra no permite que la expongas en otra.

Lo mismo ocurre en ferias. El artista ha de someterse a la dinamica profesional de la galería donde tiene el contrato. A veces puede ser en beneficio del artista, a veces no. Muchas veces las galerías usan el dinero de los artistas para mantenerse en ciertas publicaciones anunciándose. El artista paga como inversion en su obra.

En Nueva York ahora está de moda pedir dinero a los artistas para ser representados. Lo mejor para muchos artistas es limitarse, no a un contrato de representación, sino a un acuerdo de venta de obra en depósito. Esto le permite al artista poder exponer en diversas galerías, normalmente una en cada ciudad diferente, dando un precio de artista que regularmente es doblado por la galería para llegar al precio de venta al publico. Hay algunos países mas serios que otros en el cumplimiento del pago de la obra en depósito vendida. Las galerías sufren mucho para mantenerse, y los artistas no siempre comprenden esto. Es importante que haya conexion entre el galerista y el artista. Esta simplemente es mi experiencia.

Artista no identificada (Cataluña)

En cuanto a los contratos en España se reducen sólo a los acuerdos básicos para exposiciones individuales donde se incluye la duración, el porcentaje de comisión de la galería, quien carga con los gastos de publicidad, catálogo y vernisage, y eventualmente he incluido una cláusula referente al plazo de pago de los clientes para evitar que tarden un año en pagar y no pueda disponer de la obra. Cuando se trata de colectivas normalmente tan sólo me entregan un reguardo de la obra dejada para la expo y el resto de detalles, comisión publicidad etc se concreta verbalmente. En algún caso me he encontrado con que el galerista se comprometa a adquirir una obra a cambio de que el catálogo lo abones tú.

En el sur de Francia trabajo con una galería que en su contrato me requieren esclusividad en la región en cuestión y dejar algo de obra en depósito como fondo de galería para ventas una vez concluida la exhibición. Estos en concreto si hacen algún descuento al cliente se lo restan de su porcentaje manteniendo siempre igual la parte para el artista. Se encargan del transporte y la publicidad.Y la obra está asegurada mientras permanezca en la galería, si se pierde o se deteriora corren con los gastos de reparación o la abonan.

En Londres siempre me han tratado con mucha seriedad al respecto, con un contrato muy básico pero muy claro... porcentajes, seguro de las obras y plazo de pago de las obras vendidas. Además cumplen lo firmado. En este caso el descuento a los clientes se reparte al 50% entre galería y artista. El transporte corre a mi cargo y la publicidad (y promoción) a cargo de la galería (y en esto último invierten bastante).

De vez en cuando surge alguna galería que te quiere exponer pero tu has de pagar por la sala. Nunca he aceptado este tipo de trato. Por que si he de pagarles los gastos ¿qué interés tendrán ellos en vender mis piezas? Además de quedarse el 50 %, me parece un abuso, incluyendo que si cualquiera puede exponer en esa sala pagando, la calidad de sus artistas deja mucho que desear. Estos viven del artista y no de las ventas.

Galeristas sin contrato

Victor Cortina (Ego Gallery, Barcelona)

Aunque quizas suene raro llevo 15 de galería y nunca he hecho ningún contrato escrito y siempre he tenido acuerdos verbales. Si he dado por escrito muchas hojas de depósito de obra que incluian ciertas condiciones. No tengo nada en contra de los contratos y pueden ser útiles, claro. De todos modos en caso de incumplimiento por algunas de las partes, veo improbable acudir a la justicia excepto en casos como "herederos de Rothko contra Marlborough" o casos así. Es decir, con artistas jóvenes lo veo injustificado por los costes que representa.

Ya se sabe que en el fondo las galerías son empresas que prestan una serie de servicios a los artistas, a veces difíciles de cuantificar, y que en otro tipo de negocio se cobrarían y no se cobran. Esto a veces puede resultar abusivo para el propio galerista o, al contrario, para el artista si la galería los cobra sin justificarlos debidamente.

Como sabreis, está empezando a circular una propuesta de código de buenas practicas propuesto por la AAVC que yo he ojeado y que sinceramente encuentro abusivas, ya que plantea un montón de exigencias a la galería, simplemente inasumibles. También estoy seguro que desde otros sectores del comercio algunas de la practicas habituales del comercio del arte son incomprensibles. En cualquier caso, abogo por una relación de confianza y comunicacion constante entre artista y galería, sobre todo teniendo en cuenta que desgraciadamente los resultados económicos son muchas veces imprevisibles y o a largo plazo.

Galería IB - Ines Barrenechea (Madrid)

No tengo contrato con los artistas. Lo importante es establecer de manera clara -desde el principio, para que posteriormente no se generen malentendidos- las condiciones de la relacion entre la galería y el artista. Que el artista sepa qué le aporta la galería y la galería sepa cuál es el proyecto del artista y la viabilidad del mismo. Y por ambas partes debe existir la aceptacion del "factor riesgo", porque cada proyecto es un mundo que depende de muchos factores para que sea lo que se esperaba de él. Para mí es muy importante sentirme cómoda con el artista y sobre todo creer en lo que hace. Pienso que cuando la relación entre artista y galería no es fluida, es mejor buscar otros caminos.

Amador Fernández Carnero (Cornión, Gijón)

La relación contractual con los artistas de la casa es verbal, básicamente se limita a una exclusividad en el territorio asturiano y libertad para el territorio nacional. Nuestra relación funciona en la medida que con la mayoría de los artistas llevamos más de 20 años de trabajo.

Jean Paul Perrier Gallery (Barcelona)

Actualmente tenemos sólo 3 artistas en contrato verbal. Con ellos tenemos exclusividad relativa y representación plena. El artista debe de hacernos llegar las propuestas de exposición o eventos que le llegan con el fin de decidir, de común acuerdo, la conveniencia y/o condiciones de su participación. Trabajamos para él y por mutuo beneficio. La buena fé, la dedicación y el entendimiento son las bases de nuestras relaciones con los artistas. Cuando es así, ¡todo son ventajas!

Ramón Pareja (Galería Gades, Cádiz)

No tengo contrato con ningún artista, pues no creo que tengamos alrededor un mercado tan próspero como para vincular a un artista, ni tampoco es fácil que, en nuestro contexto, un artista deba depender de una galería, mas allá de un tácito acuerdo de colaboraciónes puntuales.

Galeristas con contrato

Marta Colomina (Nave del Arte, Madrid)

Siempre trabajamos con contrato con los artistas, y en ningun caso exigimos exclusividad. Nuestras condiciones básicas son un porcentaje sobre las ventas y algunas consideraciones en relación a la duracion de la exposicion, descuentos que se pueden hacer o no en las obras, posibilidad de utilizar las imágenes de las obras para publicidad del artista y la galería, aparición en nuestra web .... Creemos que todo lo que está por escrito evita luego que pudieran surgir malentendidos.

Canals (Barcelona)

Siempre hacemos contrato, donde quedan recogidas las condiciones de representación, fechas exposición, comisión de venta, ... con el objetivo de que todo quede muy claro entre el artista y nosotros.

Tasneem Gallery (Barcelona)

Siempre hacemos contrato de representación, con fechas exposición, comisión de venta, ... con el objetivo de que todo quede muy claro entre el artista y nosotros. Tengo tres tipos de contratos:

a) para artistas que han consignado algunas obras (es un contrato de depósito).

b) para artistas con quienes hemos hecho una exposición

c) para artistas con quienes la galería tiene un compromiso de largo plazo, para quienes la galería es un marchante/agente.

Las condiciones básicas: cada obra llevará su correspondiente título, la fecha y la firma del artista. En el caso en que alguna obra perteneciese a alguna edición o fuese una litografía, el artista informará a la galería y facilitará todos los detalles al respecto (número de la edición, nombre y/o número de la serie, número de la pieza, número de litografía, etc.). El artista organizará el envío y traslado de las obras de arte a la galería. La galería estará obligada a custodiar las obras de arte desde la fecha de depósito. En este sentido, la galería será responsable del cuidado de las obras de arte únicamente desde su entrega y aceptación. El artista y la galería acordarán el precio de venta de cada una de las obras de arte antes de su depósito. El artista se reserva expresamente todos los derechos de propiedad intelectual sobre las obras de arte. La galería podrá emprender actividades promocionales en nombre del artista en relación con las obras de arte. En este sentido, el artista autoriza expresamente a la galería para que emprenda y realice tales actividades promocionales y otorga, a favor de la galería, a veces exclusividad para España y otros países.

Para mi no hay otras opciones. Tener un contrato es más profesional. Tenemos claridad sobre los derechos. Supone un gasto, por supuesto, pero creo que vale la pena.