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Camuflajes: comisariada por Maite Méndez y Pedro Pizarro.

Desiree Palmen

Inauguración: 14 de mayo a las 20,30 horas

Sala de Exposiciones Temporales del Museo del Patrimonio Municipal (Subida a la Coracha).

Paseo de Reding, 1.

Málaga

Del 14 de mayo al 11 de julio de 2010.

De 9 a 15 horas y de 17 a 21 horas.

Lunes cerrado.

Itinerarios de la exposición

La exposición sigue un itinerario marcado por distintas temáticas, que, lejos de funcionar de manera aislada, se entrecruzan. El visitante puede empezar por donde quiera y, si desea llegar hasta el final, se encontrará otra vez al principio, pues el recorrido es circular. No hay solución de continuidad entre

las distintas secciones, se va accediendo a ellas paulatinamente, la fluidez preside los itinerarios de la exposición.

Por empezar en algún punto, señalemos el camuflaje como una forma de explorar el problema global de la identidad, el ansia de anonimato y la uniformización de un mundo globalizado y altamente vigilado bajo el pretexto de la seguridad. Para ello, algunos artistas ensayan simulaciones de todo tipo: es el caso de Morimura, con su asunción de papeles de personajes o imágenes de la historia del siglo XX, o de Sánchez Blanco, encargándose de las tareas de un guardaespaldas, o de Sonia La Mur, sinceramente “atrapada en la red”; así como de los papeles representados por Fantin, Viel, Mocellin y Ria Pacquée. Ésta última da muestras de una sorprendente mimetización con el entorno. Como se podrá apreciar, los camuflajes de tipo mimético son frecuentes en la obra de algunas mujeres, como las de Woodman o Mariscal, en las que adquiere un matiz lírico y melancólico, o en las de otras que optan por un entorno doméstico: Lalla Essaydi, para referirse a la identidad femenina musulmana, Ángeles Agrela, de un modo más irónico subrayando el carácter homogéneo de la sociedad, y Gina Zacharias, que, en tono paródico, se pone en la piel de un ama de casa con bata, con un punto desolador. Y es asimismo el ámbito doméstico el que elige La Gamba para mostrar la fusión del individuo con los objetos de consumo.

Lo que nos conduce a la estrategia de camuflaje como forma de inmiscuirse en la iconosfera, con la intención de deconstruir la versión mediática de la realidad, como ocurre en las obras de Laura Marte, Manuel Cerda o Rogelio López Cuenca, que, además, ponen en evidencia su potencialidad política. La ciudad es el entorno con el que se funden preferentemente los personajes de las obras de Maider López, Duncan & Odell (éstas con una casi exasperante inmovilidad), Pietroiusti, Desiree Palmen y Liu Bolin. Y sus mimetismos se relacionan con las ideas de control y militarización de la sociedad, también sugeridas en las obras de Leo Fabrizio, Adonis Flores y Chema Cobo, así como con la estetización de la política, que es lo que se puede apreciar en Mateo Maté, cuyas propuestas se podrían situar a medio camino entre la dimensión política y la metaartística del camuflaje.

Juan Luis Moraza ha ideado una danza que destierra del diseño militar sus

instintos más guerreros. El descubrimiento del camuflaje como herramienta de investigación de la institución-arte está presente en el trabajo de Harvey Opgenorth, Carlos Miranda y José Ramón Amondarain; así como en el de Fontcuberta, quien en su operación de mimetismo y falsificación artística, desemboca en el problema de las simulaciones e identidades. En simulaciones y reflexiones en torno a la identidad se centran Morimura, Sánchez Blanco, Ria Pacquée, Sonia La Mur, es decir, los artistas que mencionábamos al inicio de este itinerario. Hemos vuelto al principio. El recorrido de Camuflajes es circular, aunque también podría verse como un laberinto. Eterno retorno o laberinto, cada uno optará por perderse a su antojo. A eso invitamos en esta exposición.