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Carta al director de El País acerca del artículo de Vicente Verdú

Esta mañana hemos enviado al director de El País la siguiente carta de protesta:

Sr. Moreno,

tras la publicación en el periódico que dirige del artículo "Pintar sin pintura", firmado por Vicente Verdú, la Junta Directiva del Instituto de Arte Contemporáneo, asociación integrada por 280 profesionales vinculados a las artes plásticas contemporáneas, debe protestar ante lo que considera un nuevo ataque gratuito hacia el arte actual en los medios de comunicación generalistas. El desconocimiento no exime de la responsabilidad, y la ignorancia o la falta de formación en una disciplina no legitiman ninguna opinión: se trate de ciencias sociales o de artes plásticas, cualquier argumentación debería mostrar la competencia en el uso de los sistemas de categorías que la estructuran. Estamos seguros que el Sr. Verdú criticaría duramente consideraciones sociológicas basadas en apariencias y lugares comunes. La libertad de impresión, como todas las libertades, está limitada por el respeto. Consideramos que el público merece tener acceso a opiniones formadas, contrastadas y respetuosas. Y la primera muestra de respeto es el esfuerzo por conocer aquello de lo que se quiere hablar. El Sr. Verdú es libre de expresar sus opiniones, evidentemente negativas e indocumentadas, sobre un sector cultural de gran peso, pero hemos de manifestarle a usted nuestra gran preocupación por la ligereza con la que se destruyen los esfuerzos de los profesionales para mantener una comunicación positiva con la sociedad. Los argumentos esgrimidos en esta ocasión son los mismos tópicos insostenibles de siempre; no merece la pena volver a refutarlos. Lo que no podemos obviar es el cuestionamiento, en bloque, de la honorabiliad de los creadores, galeristas y críticos; la costumbre en los medios de comunicación, y en particular en El País, de otorgar autoridad en materia de arte actual a todo columnista que desee dar a conocer su visión sobre él; la reiteración de que en el mundo del arte cualquier decisión es arbitraria y de que todo lo que en él ocurre es un grotesco número de circo. Estos artículos hacen un enorme daño al arte, pues fomentan el distanciamiento del público. Y hacen también daño a su periódico, pues entran en radical contradicción con su declarado apoyo a las manifestaciones culturales contemporáneas. Los profesionales somos conscientes de que la obligación de acortar esa distancia nos corresponde fundamentalmente a nosotros, pero necesitamos el respaldo de los llamados creadores de opinión. A ellos les pedimos también responsabilidad. El debate es mucho más profundo: no puede limitarse a estas trivialidades y no debe estar orientado por la animadversión. El arte tiene mucho que ofrecer a los ciudadanos que consigan tener, a pesar de las invectivas, una actitud receptiva.

Junta Directiva del Instituto de Arte Contemporáneo