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Concha García en la Galería Fúcares de Madrid: En lo profundo del bosque

Concha García 1

La galería Fúcares presentó el 25 de Abril, la exposición individual de Concha García (Santander, 1960) en su espacio de Madrid.

Y cuando el bosque brama, y gime la tormenta, cuando los enormes pinos, agitándose, aplastan y tumban las ramas y los troncos vecinos, cuando con su caída retumba sorda y hueca la colina, tú me llevas a una segura caverna y allí me muestras a mí mismo y se me develan los secretos prodigios de mi corazón....... Así me tambaleo yendo del deseo al placer y, una vez en el placer ansío el deseo.

Fausto (Goethe)

El bosque es ese lugar al cual uno se asoma, o se introduce a sabiendas de estar en el umbral de lo prohibido, donde todo lo inesperado puede ocurrir. Representa esa necesidad de perdernos casi vertiginosa, aquella que nos incita a traspasar los límites de lo establecido. Quien no se atreve a penetra en el bosque nunca llegará a esa segura caverna donde se desvelan los secretos del corazón.

Dice Argullol: “El viaje romántico es siempre búsqueda del yo. El héroe romántico es, en el sueño o en la realidad, un obsesionado nómada. Necesita recorrer amplios espacios-lo más amplios posible- para liberar a su espíritu del asfixiante aire de la limitación.”

En el proyecto que aquí se presenta, se plantea la experiencia del individuo en relación con su entorno, a través de objetos de extrema fragilidad, porcelanas y vidrios o tan próximos, cotidianos y domésticos, como las estructuras de mobiliarios, metáfora de ese bosque ideado a modo de gran decorado en el que creemos habitar seguros. Mientras tanto, al otro lado de esa barrera, está la naturaleza, azarosa, caótica y amenazante. En nuestro organizado y cotidiano decorado, el vuelo de un pájaro hace que el aire tome vida y que nosotros, sorprendidos por su revoloteo, nos miremos a nosotros mismos, perplejos, como en un espejo, enfrentados a esa realidad. Es la naturaleza quien pone en evidencia la fragilidad del individuo, alterando la monotonía de lo cotidiano, exponiendo al individuo al caos, cuestionándonos el control que tenemos sobre nuestra propia vida.

Una animación extraída de la película de Hitchcock “ los pájaros”, se incluye en este proyecto, interviniendo en ella la presencia del espectador, su presencia en la sala, al igual que en la película provocará una perturbación. Los pájaros tan sólo son símbolos de nuestros miedos.

En el arte, tal vez todo sea un escenario, que como el frondoso bosque de la vida nos invita a ser sorprendidos para enfrentarnos a deseos y temores. Tal vez, más que nunca, el individuo al igual que el héroe romántico deba meterse en el bosque para liberar su espíritu de las asfixiantes limitaciones de la sociedad construida Se pretende en este proyecto cuestionar al espectador su búsqueda en el escenario del arte.

Quien como espectador se asome a éste bosque, tal vez sólo se encuentre a sí mismo buscando en su propia caverna.

Unas delicadas porcelanas rotas, resquebrajadas, reconstruidas en un intento inútil de volver a su primer estado, dejan claramente probada la posibilidad de la no existencia, la fragilidad de nuestro decorado.

En su obra póstuma Fragmentos de un libro futuro, Valente escribe este poema:

De ti no quedan más/ que estos fragmentos rotos./ Que alguien los recoja con amor, te deseo,/ los tenga junto a sí y no los deje/ totalmente morir en esta noche / de voraces sombras, donde tu ya indefenso todavía palpitas.

Galería Fúcares. Madrid

C/ Conde de Xiquena, 12- 1 28004 Madrid

www.galeriafucares.com