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La Fundación Laxeiro presenta: Los pasos perdidos.

Artistas

Begoña Ante, Ronda Bautista, Miguel Cuba, Patricia Duarte, Elena Fernández Prada, Juan Loeck, Ignacio Pérez-Jofre

Comisario

Ignacio Pérez-Jofre

Del 25 de junio al 26 de septiembre de 2010.

Introducción

Esta exposición surge como resultado del proyecto de investigación Estudio psicogeográfico del Campus de Pontevedra, cuyo investigador principal es el profesor y artista Ignacio Pérez-Jofre, y ha sido financiado por la Cátedra Filgueira Valverde de la Universidad de Vigo; en él participan miembros del Grupo de Investigación Según (PE-1), dirigido por el Catedrático de Escultura Juan Fernando de Laiglesia. En este proyecto se plantea una identificación absoluta de la investigación artística con la creación; por lo tanto, los resultados del mismo son una serie de obras de arte producidas por los artistas/investigadores que han participado en él. El aspecto diferenciador es que estas obras han sido hechas a partir de unas premisas específicas:

el recorrido y observación de los espacios del Campus de Pontevedra de la Universidad de Vigo como punto de partida del trabajo creativo.

Contenidos

Esta experiencia inicial ha disparado diversas maneras de interpretar y recrear los espacios universitarios y el efecto que sobre la psique del individuo ejercen. Pero algo en común tienen las series de obras producidas: una cierta impresión de melancolía, de desorientación, de ausencia. En general, los artistas participantes se han fijado en los aspectos negativos del espacio y el tiempo universitarios; así, por ejemplo, se representan tablones de anuncios de los que se ha eliminado todo signo de la palabra, o se documenta mediante el dibujo la acción de pasar un día de vagancia, deambulando por el Campus como un alumno que “cuelga” clase sin motivo ni objetivo precisos. También nos fijamos en las aulas vacías y lo que se ve a través de sus ventanas, o en los tableros y restos de obras acumulados en los pasillos de la Facultad de Bellas Artes.

¿Implica esto una crítica hacia la institución universitaria? No es así. Más bien estamos hablando de aquello que excede la planificación y la eficacia, lo que se resiste a la norma, lo que rehúye la utilidad; y lo hacemos impulsados por el convencimiento de que es tan necesaria esta experiencia de indefinición, de dispersión y confusión como la estructuración inherente a un proceso de aprendizaje efectivo. Y que el orden, la eficacia y lo constructivo no pueden existir sin sus necesarios opuestos: el caos, la inutilidad, la erosión.

Exposición

La exposición, que se puede ver en la Fundación Laxeiro hasta el mes de septiembre, hace visible todo este proceso, proponiendo una reflexión sobre estas cuestiones, mediante la exhibición de las obras resultantes.

La muestra se enmarca dentro de ese programa de continuidad, comenzado con la exposición Hacer y dejar de hacer, producto de un acuerdo de colaboración entre la Fundación Laxeiro y la Universidad de Vigo, por medio del que se pretende hacer visible el trabajo artístico de los alumnos y alumnas que forman parte de diversos proyectos de investigación, brindándoles la posibilidad de participar no sólo en la gestación de un proyecto (no seno de la Universidad) sino también de llevarlo a la práctica mediante el montaje expositivo en la Fundación Laxeiro y tener así a experiencia de esta faceta de la tarea artística, del paso de la teoría a la práctica, y, por lo tanto del conocimiento in situ de los procesos internos del montaje de una exposición colectiva para su exhibición pública.

Artistas

Los artistas participantes son los que figuran en el proyecto de investigación, a los que se añade una artista, Ronda Bautista (Premio Adquisición Feima-Fundación Laxeiro en 2007), quien, por la afinidad de su trabajo con el proyecto, ha sido invitada participar.

. Begoña Ante

. Ronda Bautista

. Miguel Cuba

. Patricia Duarte

. Elena Fernández Prada

. Juan Loeck

. Ignacio Pérez-Jofre

OBRA

Caminos de la ciudad. Patricia Duarte

La idea de esta obra nace en el grupo de investigación sobre psicogeografía del Campus de Pontevedra. Fue entonces cuando se me ocurrió investigar cómo fluían por la ciudad aquellos que día a día se dirigían a la Universidad.

Caminos de Ciudad, es una obra que se confecciona a partir de dibujar los recorridos que dichas personas realizan, ya sean rutas en solitario, condicionadas por la compañía, a pié o en bicicleta, diferentes a la ida que a la vuelta; éstas resultan numerosas y variadas. Y resulta curioso observar, cómo los diferentes trazados confeccionan una trama que poco a poco va formando una malla que recuerda a un sistema circulatorio en el cual las venas principales destacan sobre las pequeñas terminaciones.

Junto con Caminos de Ciudad, he realizado otra pieza de igual técnica titulada Caminos de Universidad. En este caso, se trata de los recorridos realizados únicamente entre los cuatro edificios del campus que se sitúan próximos entre sí. Cuatro edificios que funcionan como las cuatro válvulas del corazón. El objetivo es el mismo, estudiar a través de la obra cómo discurren los distintos recorridos de los integrantes de la universidad a través de su dibujo.

Ambas piezas se realizan en color azul, rememorando a los dibujos que los estudiantes realizan con bolígrafo sobre sus carpetas, libretas, etc. Además, en ellos, se puede observar las diferentes superposiciones de los trazados, haciendo visibles las huellas comunes de las diversas personas que han coincidido en su recorrido.

A partir de esta obra se abren varias posibilidades de investigación y expresión, que espero en breve, deparen nuevas obras y originales métodos de creación.

El patio. Ronda Bautista

He trabajado sobre el patio de la Facultad de Bellas Artes y el edificio de la Escuela de Moda que está dentro de este patio. El patio debería ser un espacio de encuentro para socializar con otros compañeros, descansar o divertirse pero no parece tener esa atmósfera de lugar de recreo, o al menos no del todo. En el patio tiene mucha presencia el edificio de Moda, parece como si una grúa gigante lo hubiese depositado allí ya prefabricado, en el único espacio abierto de la Facultad.

El patio se ha convertido más bien en un lugar de paso que en un lugar para estar, existe en él un vacío, tiempos detenidos, signos de lo inacabado… resulta un lugar frío y melancólico.

He pintado dos cuadros de vistas de este patio, en uno se aprecia el vacío (espacio aprovechable) y en otro la fachada del edificio de Moda que aparece en primer plano como algo con lo que chocamos directamente.

Miguel Cuba

La obra plantea el absurdo de cómo una actividad ociosa (“hacer pellas”), puede llegar a convertirse en algo tedioso. La idea es gastar tiempo en el campus, sin sobrepasar sus límites, pero obligándose a faltar a clase durante toda una jornada (de 8.30 a 21.30). Ocioso a la fuerza, esa decisión se convierte más en castigo que en disfrute.

No sólo dibujos del natural, sino también los pensamientos, estados de ánimo y sensaciones físicas experimentados, son recogidos en un cuaderno, que constituye simultáneamente la obra y el registro de esta pieza procesual.

Seis piezas sin título. Elena Fernández Prada.

Llegué al campus de Pontevedra un día soleado. Eran las dos de la tarde y había mucho movimiento de estudiantes y coches que lo abandonaban, probablemente acababan de terminar las clases para muchos y se iban a sus casas o a comer a algún sitio, lo cierto es que me pareció un lugar lleno de vida. Aparqué el coche y me di un paseo entre las facultades, todas ellas están rodeadas de zonas verdes y de árboles. Al cabo de unos minutos, todo el mundo había desaparecido, los vehículos y los estudiantes, el campus estaba desierto. Me metí en la primera facultad que vi con la intención de fotografiar cualquier cosa que me llamase la atención, sobre todo signos del uso o de la actividad que allí se realiza todos los días; no vi nada, ni muebles desgastados, ni pintadas, ni objetos descolocados.

Todos los papelitos escritos estaban en los corchos, las paredes limpias, las taquillas impecables, ni una pegatina, ni una palabra grabada. Viniendo de una facultad como la de Bellas Artes todo esto me sorprendió y, en el fondo, me decepcionó. Recorrí los pasillos en busca de algún aula abierta pero todas estaban cerradas con llave.

Únicamente podía ver parte del interior a través de unos ventanucos abiertos en las puertas, pero sólo percibía un espacio oscuro y paisajes fragmentados del exterior del campus a través de los huecos que dejaban libres las persianas sobre las ventanas. Muchas de estas persianas estaban torcidas formando cuadros irregulares que me llamaron la atención, como si fueran una de las pocas cosas inestables que pudiera encontrar allí dentro.

Me puse a hacer fotografías con una pequeña cámara de bolsillo, fui de clase en clase buscando esas vistas entre las persianas. A veces lo que se veía carecía de movimiento, como cuadros, pero otras veces pasaba un coche o un estudiante rezagado cruzaba una calle; todo se producía con lentitud, o al menos así lo percibía yo, quizá fuera el sol de mediodía que quemaba la escena y que se contraponía a la difícil visión del aula vacía y oscura, o quizá fuera el silencio del interior del edificio, probablemente la unión de todo ello era lo que causaba esa sensación. Fui de una facultad a otra como un cazador furtivo, intentando capturar esas imágenes rápidamente, sin que las pocas personas que había se dieran cuenta, no quería que me vieran ni que me dijeran nada. No sabía muy bien qué era lo que iba a hacer con ellas pero poco a poco las fui viendo como pequeñas películas o como los fragmentos de una grande que transcurría en el exterior todos los días con los mismos ritmos, los mismos sonidos y los mismos cambios de luz pero que, vista a través de esas ventanas, adquiría un carácter extraño, distanciado, se transformaba en otra cosa, en una escenificación.

Intenté recoger en vídeo esa sensación, pero no dio resultado, la imagen era vulgar. Regresé a los mismos lugares varias veces pero todo fue diferente, ni siquiera conseguía tener esa misma percepción que únicamente volvía al ver de nuevo las primeras fotografías que había hecho. Me di cuenta, entonces, de algo que ya me había pasado otras veces y es que me resultaba imposible representar lo que había vivido de cualquier otro modo y que aunque volviera a hacer las mismas imágenes ya no serían lo mismo.

Juan Loeck

su aportación es una serie de reflexiones a partir de la observación de un fenómeno muy común en las zonas verdes urbanizadas, que consiste en la aparición de senderos fantasmas, senderos que no fueron diseñados por el paisajista, sino que son generados por el transcurrir diario de la gente que traza de forma natural sus caminos, normalmente atajando por lugares en principio no proyectados para ello. Ante éste fenómeno, el paisajista a veces se revela imponiendo al transeúnte barreras para evitar el paso. Otras veces trata de repoblar la hierba. Otras veces construyendo caminos estables.

Loeck documenta gráficamente algunos ejemplos de la evolución espacio-temporal de estos caminos singulares, localizados en paseos del Campus a casa por la Ciudad de Pontevedra, en tres momentos diferentes; hace unos años, hace unos meses, hace unos días. Finalmente propone posible solución para dos de estos caminos forzados que localizó en el Campus.

Apilaciones. Ignacio Pérez-Jofre

La serie "Apilaciones" nace de unos recorridos creativos por los espacios del Campus, que poco a poco se fueron centrando en un procedimiento, el dibujo del natural, y un lugar, la Facultad de Bellas Artes. Hay detrás de estas decisiones una voluntad de referirme a ámbitos que me son cercanos, familiares. De lo que iba encontrando por los pasillos y aulas de la Facultad, me llamó especialmente la atención las acumulaciones de tablas, listones, bastidores, telas y demás materiales que se pueden encontrar apoyadas en las paredes de un pasillo de la planta baja, cerca de las puertas de los diversos talleres. Estas apilaciones presentan una configuración que es a la vez inintencionada, casual, y fruto de una lógica interna, de una necesidad morfológica.

Además, como acción no planificada por la institución, sino realizada espontáneamente por los individuos que la habitan, el uso de estos espacios de tránsito como improvisados almacenes es también emblema de la distancia entre los esquemas ideales y su materialización real. La organización eficiente, en la que cada cosa está en su sitio y tiene una función precisa,

se ve desbordada y desestabilizada por estas situaciones en las que los objetos y materiales se nos presentan de manera confusa, ambigua, colocados a medio camino entre lo útil y lo desechable, lo ordenado y lo caótico.

Begoña Ante

Begoña Ante fotografía lugares de paso de las facultades, espacios comunes que habitualmente están saturados de mensajes escritos.

Son lugares recurrentes para colgar anuncios y además suele haber gran cantidad de mensajes de la propia señalética del edificio. La artista elimina toda referencia textual en estas imágenes, componiendo una image nueva que, a pesar de la familiaridad de lo fotografiado, ofrecen una visión extraña de esos lugares de paso tan familiares.

Fundación Laxeiro.

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