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La Galería Blanca Soto inaugura " Para siempre y un día " de Renata Cruz

 

16 de Mayo de 16.00 a 22.00h

 

Renata Cruz –Para siempre y un día.    ( para mi amado )

Entramos en una casa hecha de azulejos de papel pintados en acuarela. En muchos de estos fragmentos de formas y dimensiones idénticas, reconocemos patrones característicos de los azulejos portugueses. En otros cuadrados, también compuestos de diferentes tonos de azul, están representadas formas del tejido japonés tradicional. En las piezas restantes, vemos un encuentro entre los objetos cotidianos y frases tomadas de la literatura. Este resultado es relativo al impacto de dos largas estadías en tierras portuguesas y japonesas en el trabajo de la artista, donde estuvo desarrollando exposiciones individuales en Carpe Diem Arte e Pesquisa en el 2015 en Lisbon, y en Aomori Contemporary Art Center en el 2016 en Aomori.

Si eso que captamos de forma más inmediata en el trabajo en serie y constaste de Renata es su fascinación con la representación de pequeños objetos ordinarios, también podemos ver su particular interés en el espacio al acompañar su producción, que ha resultado ser una forma diferente de instalar composiciones, tomando las características del área de exposición y volviéndolo en resoluciones específicas para esta exposición

“Para siempre y un día”, presentado en Blau Projects, entre abril y mayo del 2017, la artista, arma una casa, haciendo referencia a su propio ambiente. Sin embargo, cuando convierte los azulejos en acuarelas y acuarelas en azulejos, se trata de algo más que una referencia directa a su hogar o su atelier y lo que le compone. La artista resalta la importancia que le da a lo que sucede en el ambiente íntimo de una persona. Con esto, entramos en un espacio cubierto de azulejos en Portugal, pero de papel, como sucede en Japón. Esta casa, que muestra en algunos de los azulejos la mezcla entre los dibujos portugueses y japoneses, materializa el interior del universo de Renata Cruz.

En este espacio, la artista mantiene la experiencia que no quiere perder. Son registros visuales de cuencos, tazas, jarrones, piezas, hojas, flores, frutas, cuadernos, champiñones, bolígrafos, semillas, empaques y otros pequeños objetos que se encuentran usualmente en casas que protagonizan obras que luchan contra lo no permanente. Si estos objetos en acuarelas tuviesen ojos, brillarían como esos en los retratos de Fayoum, que esconden la finitud, mientras contemplan la eternidad que quizás, quién sabe, nosotros nunca percibamos.

El título “Para siempre y un día” hace referencia a Jorge Luis Borges, apunta al interés en la relación entre la eternidad y el ahora. Esta expresión está escrita en portugués y japonés en dos de los azulejos expuestos, debajo de dos imágenes que muestran las hojas de un árbol característico de Japón como es el Momiji, cuyo follaje, después de caer en el otoño se torna en un color que se intensifica con el tiempo. La unión de estas representaciones es una manera de representar todas esas experiencias visuales y literarias.

El firmar, organizar y separar de su contexto a las pequeñas cosas que forman parte de la vida pero que a menudo ignoramos, acercándolas a textos fragmentados, Renata entra en una lucha entre la finitud del todo contra nuestra negligencia e indiferencia, pero sobre todo, reta el silencio de las cosas. Estas frases y menciones de varios escritores, sin sus referencias pueden verse como epitafios, pero también pueden ser entendidas como citas, subtítulos, ecos o bandas sonoras del mundo de las cosas. El interés de Renata en el universo interno de las personas, se hace claro cuando nos damos cuenta que solo en nosotros, en nuestra pequeña caja de reflexión solitaria, es donde sucede la relación entre el texto y las imágenes ofrecidas por la artista.
Renata dice que su trabajo tiene “mentalidad de collage”, realizada con acuarelas, un medio que contiene en sí mismo algo fatal, con gestos únicos y definitivos. Esto nos permite ver un diario de alguien obstinado que tiene como misión la representar la belleza que no valoramos normalmente: es el registro de pequeñas pasiones. Con este trabajo Renata se relaciona íntimamente con el misterio de las cosas y transforma esta relación en una casa que nos inspira más a experimentar plenamente y menos a la interpretación. El trabajo de Renata existe en la dimensión del tiempo donde prueba y repara la transitoriedad de su experiencia. “Para siempre y un día”

Bernardo Mosqueira, Marzo de 2017.

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