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Jacinto Lara & Perry Oliver presentan la exposición colectiva: Anidarse en Sleepwatcher

Hasta el 14 de enero de 2011

Lugar:

Galería Krabbe

Rosarico La Joaquín, 12 29788 Frigiliana

Málaga

“Anidarse”, en palabras de Jacinto Lara:

“Anidarse es regresarse,

no caminar hacia atrás,

ni mirarse el ombligo,

es recomponer la mirada

sobre las ramas que un día

configuraron el nido”.

Detengámonos un momento en la lectura de estos signos, con los que el autor pretende invitarnos a compartir su obra.

A tenor de su literalidad, “Anidarse es regresarse, no caminar hacia atrás”. Si el camino por tanto no conlleva volver hacia atrás, tenemos que parar, hay que detenerse entonces para poder hacerlo.

En ese trance, no debemos reparar en nosotros mismos, “ni mirarse el ombligo”.

Se trata de “recomponer la mirada”, de volver de nuevo hacia el origen, hacia el lugar de partida, en donde el yo aún no fue conformado y sobre los patrones de forma que configuraron nuestra capacidad perceptora: “sobre las ramas que un día configuraron el nido”.

Si el proceso perceptivo se encuentra en un estadio anterior al acceso al lenguaje, si el objetivo es recomponer -formar de nuevo- la mirada, en esa detención habrá que replantearse los elementos que la hicieron posible.

Sólo entonces, conscientes de que cada nido deviene en un camino personal a partir del cual construimos nuestro tiempo, seremos capaces de mirar con otros ojos, de ver fuera de sí, y de compartirlos para mejorar, siempre hacia delante.

La obra de Jacinto Lara se ha caracterizado, en el transcurso de su concepción, desarrollo y madurez sobre todo, por no dejar de avanzar en lo que respecta a la experimentación de las más diversas técnicas y de soportes. Pintura, obra gráfica y escultura concebidas en su extensión más contemporánea, deudoras de la reivindicación más plástica y amanuense a un tiempo, y en consonancia con un discurso cada vez más desnudo y directo, sin ambages.

La serie “Anidarse” se compone de obras de art-paper sobre lienzo y otras de técnica mixta. En todas ellas, el discurso se constituye a la manera de una destilación expresiva, de simplificación desnuda en extremo, donde las formas parecen habitar los parajes que constituyeron su origen. Y en efecto, de revelar o hacer surgir lo contenido u oculto se trata.

Formas, trazos, y color conviven inquietos en espacios que parecen intentar construirse a cada golpe de mirada, sobre soportes que interactúan entre sí (lienzo y art-paper), que se resisten a conformarse mediante unos patrones preconcebidos, y que nos invitan a detenernos con ellos y en ellos.

Y así, será en ese “anidarse”, refugiarse desnudo de artificio, donde se acerquen los principios formales a los procedimentales para situar la idea en su contexto más fecundo, en los albores de su misma concepción.

Por otro lado, Perry Oliver sobre “Sleepwatcher”:

"Es el drama sencillo e íntimo de

una persona dormida y otra, al lado, despierta.

La distancia (poignant and tender and immense)

entre dos mundos -consciente y sub-consciente-

en contraste de una escena tan íntima en el sentido físico..."

Como metáfora de la pugna que tiene lugar en el mismo sujeto, Oliver manifiesta ese drama a través de la interacción entre dos universos aparentemente contrapuestos, entre lo consciente y el subconsciente, figurados por un sujeto durmiente y otro despierto.

Distancia que define como desgarradora, sensible e inmensa, y que contrasta con la cercanía de una escena figurada por dos personas que comparten lecho.

Por tanto, este “Sleepwatcher”, esta observancia de lo durmiente, pretende hacernos partícipes de una serie de obras escultóricas donde la yuxtaposición de formas resulta, a la postre, deudora de una distancia abisal y cercana a un tiempo, de dos mundos representados en el mismo seno de una escena dramática y necesaria, donde habrán de convivir mutuamente.

Asimismo, la presente muestra, en la Galería Krabbe de Frigiliana, supondrá la yuxtaposición de dos poéticas, cuyos surcos se recorren en el mismo sentido. De un lado, la obra de Lara practica una plástica pictórica concebida como crisol de disciplinas que van más allá de su estricta consideración, donde la pintura entra en contacto con el vacío y el volumen; mientras que la obra de Oliver lo hace respectivamente a tenor de la faceta constructiva de la arquitectura.

La propuesta -certera y crítica- consistirá pues, como anotábamos, en detenerse un momento, refugiarse entonces desnudo de artificio para contemplar como la distancia consciente se aleja, y regresa después, imbuida de lo que se nos escapa. En definitiva, invitación reflexiva a pensar y a pensar-nos. Como los autores mismos nos presentan: “Anidarse en Sleepwatcher”.

Javier Lara

Córdoba, 26/11/2011