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José Luis de la Fuente: JulienDitKhanh en la Galería Nuble de Santander: Familiar Strangers

Del 13 de enero de 2011.

Hasta el 20 de febrero de 2011.

En la exposición “ Familiar Strangers “, el joven artista JulienDitKhanh nos propone colarnos en la piel de Alicia para descubrir su mundo. La impresión de ser minúsculo ante una fotografía, y al alejarnos dos metros, la sensación de ser un gigante. Los objetos nos engañan, las perspectivas nos sorprenden.

En lugar del “pruébame“ de las setas mágicas, desde la entrada nos encontramos cara a cara con “ Marchez-moi dessus “ de algunas hojas de Gingko Biloba. ¡Pero míralos de cerca! Tantos pequeños efímeros soportes vegetales, y cada uno contiene una huella de un elemento urbano, una impresión de la ciudad.

Alicia crece, y crece aún más, y ve a sus pies una ciudad de papel. Ella cierra los ojos e imagina al constructor de estas estructuras asombrosas. La manipulación delicada del papel y los sonidos que salen de aquello. La repetición de gestos precisos y ordenados le lleva al constructor mismo a un estado de meditación, interactúa con el papel convirtiéndolo en estructuras complejas. Ruidos de incisiones, de doblados, de frotamientos. El constructor le dice que el tiempo es fundamental para el resultado: esta obra se inscribe en un tiempo dado, y únicamente en este tiempo dado. Encajar cada banda recortada de papel, arreglar las estructuras obtenidas aplastándolas, plegar, desplegar, superponer, hasta el punto de ruptura. Él ha descubierto algo, “inventer un geste “.

La niña se da la vuelta y se encuentra cabeza abajo. Ella lee “Don’t look back “. El suelo está en el techo, el cielo se le desliza bajo los pies. Paisajes sin parte superior ni fondo. Las imágenes se superponen. Como acostumbran, creadores de estas ilusiones mezclan imágenes, que enturbian nuestra visión a través de efectos visuales. Él vuelca, regresa, yuxtapone según le parece. El cielo se nos cae encima.

Una nueva línea de horizonte aparece un poco más lejos. Ella cree reconocer objetos: estos son pequeños soldados. Ni de plomo, ni de plástico, sino de bronce. Estos pequeños juguetes de campo de batalla están en línea, pero acostados, y en un mano a mano, o pies contra pies. ¿Estos siameses, criaturas deformadas y desfiguradas por un procedimiento térmico, fueron víctimas de juegos crueles? De esta fantasmagoría, la figurilla inmutable símbolo de la guerra, nos calma: “À l’horizon, rien de nouveau “.

Alicia sigue su camino y llega a una obra de construcción. El performer le explica que es el resultado de un largo trabajo: él pone el interior al exterior, luego el exterior al interior. Él le pide que tienda su oído y escuche “ The Soul of wall “ : le habla de rastros de vida que dejan las casas demolidas sobre las fachadas medianeras, la patología de la ciudad en cierto modo. El arquitecto improvisado superpone una vez más, él hace y deshace continuamente. Le gustaría tanto dar una segunda vida (o décima, centésima) a las paredes al lado de los edificios destruidos, un nuevo sentido a los lugares abandonados. Haciendo revivir estas paredes, él construye un universo único, nacido de transposiciones, a través de una gimnasia física y visual.

Asombrada, la pequeña niña continúa su camino. Cuanto más avanza, más disminuye, hasta tener el mismo tamaño que los pequeños soldados. Ella levanta la cabeza y ve una forma gigante. ¿Es un fósil de un mundo poético pasado? ¿Seres vivos ampliados al microscopio? Ella se pregunta, observa, zoom y dezoom de sus ojos inocentes, juega con esta materia micro y macro al mismo tiempo. ¿Debemos decirle que son golpes de gubia sobre una placa de metacrilato? No, dejémosla soñar...

¿Dibujante, arquitecto en ciernes, observador de la ciudad, apasionado de la cocina, cuántas cuerdas va a añadir este mago del espacio a su arco?

Hélène Baucy

GALERIA NUBLE

Daoiz y Velarde, 26 39003-Santander

Tfno:+ 34 942 31 37 45