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JosédelaFuente presenta la exposicion individual "Thirty hotel rooms" de Raúl Hevia.

2 de diciembre – 3 de enero 2017
Inauguración viernes 2 de diciembre 20:00
JosédelaFuente.
Daoíz y Velarde 26, Santander

JosédelaFuente se complace en presentar Thirty hotel rooms, una exposición individual de Raúl Hevia en la que se pone de manifiesto el interés del artista por la noción de intimidad y las formas en las que esta se desmantela. La muestra que recoge su proyecto más reciente, se materializa en una única instalación acompañada por una publicación de edición limitada, cuyo título, tomado de la repetición de la misma imagen en la portada de 30 libros distintos, resuena a través de estos tomos y fotografías que conforman el proyecto en su totalidad. Thirty hotel rooms retoma reflexiones frecuentes en el trabajo de Hevia, que van desde la maleabilidad de lo privado y las relaciones interpersonales, hasta los conductos por los que circula la narratividad.

El interés de Hevia por recuperar obras fundamentales de la historia del arte, le sirve como método para explorar como el potencial narrativo de ciertas imágenes altera nuestros entornos más privados, así como la forma en la que con su presencia, estas perfilan nuestros imaginarios colectivos. En cierto modo, la recopilación de volúmenes que Raúl ha ido construyendo a lo largo de los años, representa un escaparate en desuso. La imagen elegida, repetida y desgastada, invierte el proceso de ilustración -representativa o alegórica- para convertirse en un espacio de extrañamiento, vacuo, espectral. Esta sutil alteración en la naturaleza de la imagen, obstruye su lectura, convirtiéndose en un espacio para la creación de reflejos, donde se cuestiona la identificación, veracidad e integración del individuo en el mundo. Treinta narrativas y treinta imágenes que se articulan entorno a la idea del reflejo, del espejo como un dispositivo distorsionador que altera nuestra percepción de la realidad, a la vez que nos proporciona múltiples puntos de vista. Como en un caleidoscopio, las imágenes están por todas partes, multiplicando para siempre sus significados y unificando su identidad a la vez.

La combinación entre lo literario y lo puramente visual da lugar a un instante que es a la vez mutable y estático, un palacio de la memoria en el que se suceden recuerdos de espacios –arquitectónicos y psicológicos – interconectados; mientras que el propio contenido de los libros abre caminos a una metanarrativa donde cada vez, el narrador organiza la historia de distinta manera. Cargada de cierta nostalgia, Thirty hotel rooms se construye a partir del reciclaje y la transformación de una sola imagen que desencadena asociaciones, obsesiones, recuerdos y hallazgos raros. Un terreno fértil para los conflictos entre la memoria individual y el inconsciente colectivo: entre lo íntimo y lo ficticio.