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Juan-Ramón Barbancho comisaría: Smile de Francis Naranjo en Gijón.

Inauguración: 9 de junio de 2011.

Hasta el 17 de julio de 2011.

Sala 1. Centro de Cultura Antiguo Instituto

Jovellanos 21 33201 Gijón

Comisario : Juan-Ramón Barbancho

Smile

Las obras que forman esta exposición constituyen una experiencia estética no dependiente de una imagen retiniana, sino como principio de un análisis posterior de un trabajo mucho más profundo. La obra de arte nunca puede ser un espejo que refleje, ha de ser puerta o ventana que nos invite a ir más allá, a cuestionarnos, a reflexionar y estas obras de Naranjo, como todo su trabajo, así funcionan. A veces pueden ser una mirilla que nos permite descubrir lo que hay detrás, pero tenemos que hacer el esfuerzo de acercarnos. Romper la barrera de esa belleza que, como decía, sí que podría convertirse en espejo.

Obras como Infierno doméstico, con el poema-ópera de Dionisio Cañas y José Manuel López, nos invitan a acercarnos con una intimidad de la que sólo podemos formar parte nosotros. Es decir, establecer una estrecha relación entre emisor y receptor. A través del cojín escuchamos ese poema-ópera, con un texto que nos obliga a pensar en su propia coherencia interna, en lo surrealista de lo que nos va contando.

Entrar en una exposición debería ser como acceder al sancta sanctorum del artista, conocer y apreciar aquello que lleva meses fabricando (o fruto de la experiencia acumulada durante años), dejarnos invadir por los objetos y las ideas que hay detrás de ellos, por eso debería requerir de una cierta preparación, una disposición que nos abriera la mente y los sentidos.

Al ser un trabajo que utiliza habitualmente la instalación como formato y medio, construida con una impresionante definición formal y con una gran riqueza conceptual y poética, la experiencia sensorial y estética es aun mayor al crear un espacio no sólo conceptual sino

físicamente real. El observador –espectador interesado– se sitúa físicamente dentro de ellas, adoptando así una “actitud estética”, saboreando dicha experiencia. Esto puede resultar algo difícil al principio en el trabajo de Francis Naranjo. Estamos demasiado habituados a indagar en otros asuntos, nuestro sentido de la vista parece acostumbrado a buscar la “utilidad” de las cosas, aquello que nos sirve para lograr objetivos.

En la exposición hay elementos que enlazan estas obras con otras producidas anteriormente, lo que da pie a descubrir la coherencia de su trabajo. En cada muestra hay nuevas formas de

plantear la relación con el espacio, de construir el espacio, con una especie de bajo continuo: la luz, elemento fundamental en toda su trayectoria.

Juan-Ramón Barbancho.

Francis Naranjo nace en Santa María de Guía, Gran Canaria, España, en 1961.

El ambiente de singularidad que rodea sus primeras experiencias le incita a la búsqueda de factores, ajenos a él, en el misterio y la ambigüedad. Con su serie El ojo no toca lo que ve, presentada en Valencia en el año 1994, inicia un ciclo de tendencia hermética que va diluyéndose a través de la incorporación de la retórica en sus trabajos, aunque siempre manteniendo las distancias.

En Todas las direcciones, presentada en Oviedo en el año 1999, su trabajo se desplaza a lo público. Desde ese momento va incorporando paralelamente la tecnología y los ambientes en sus fórmulas creativas; encontrándose en este momento envuelto en cautivadoras alternativas que le brindan la posibilidad de trabajar conjuntamente con otros creadores de diferentes ámbitos.

Últimamente sus trabajos se han podido ver en diferentes contextos internacionales, nacionales y locales. Su residencia física está fijada en Las Palmas de Gran Canaria, la espiritual pretendiendo ascender hasta encontrar una galaxia donde poder encontrar la abstracción a lo terrenal.

Algunas de las ciudades donde últimamente se han presentado sus trabajos son Madrid, Casablanca, París, Berlín, Buenos Aires, Gotemburgo, Santiago de Chile, Lima, Nueva York, Valencia, Sevilla, Oporto, Miami, Corea del Sur o Milán.