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Marisa Fernández-Cid. Lola Guerrera en la Galería Astarté: Deligths in my garden

Del 29 de mayo hasta el 27 de julio de 2012

Si pudiéramos definir a través de un único concepto el panorama creativo actual, el de multidisciplinar sería uno de los que mejor se podrían adaptar a esta realidad en la que las técnicas artísticas de pintura, escultura, fotografía,…parecen ser demasiado limitadas a la hora de englobar las múltiples intenciones que pueden desprenderse de una sola pieza artística. Es el caso de la producción de la artista Lola Guerrera (Córdoba, 1982), trabajos en los que se dan cita la escultura, la fotografía y la instalación.

La transformación previa del escenario a retratar, constituye para la autora una parte indispensable del resultado final de su obra, siendo el nexo de unión entre sus proyectos más recientes, algo que ocurre en Cotidianidades, donde espectador asiste a la transformación de determinados espacios domésticos, al presentarse estos envueltos en su totalidad en papel blanco. Siguiendo esta línea de trabajo, Lola Guerrera presenta su último proyecto titulado Deligths in my garden, donde, en un afán de ampliación espacial, la naturaleza sustituye a los pulcros interiores de Cotidianidades.

Para Deligths in my garden, la autora realiza manualmente figuras de origami, pequeñas esculturas de papel que simulan ser animales, plantas, flores…Del mismo modo artesanal son dispuestas una a una en entornos naturales seleccionados al azar, creando lo que podríamos denominar como una “instalación de esculturas”.

A pesar de que la autora continúa con la investigación acerca de las cualidades creativas del papel blanco y con el mismo modo de proceder en el plano material, el cambio de escenario conllevará un cambio del discurso central, planteándonos una serie de cuestiones de fondo que apelarán a la sociedad actual y al ritmo frenético de vida que se nos ha impuesto. Las figuras de origami, generadas e instaladas en la naturaleza previamente, pretenden romper con la mecanización de los procesos industriales a los cuales nos vemos sometidos en la actualidad. De este modo, la artista se centra en el proceso creativo detrás del cual se esconde el agente humano, dejando a un lado la manipulación industrial.

Por otro lado, la instalación de estas figuras en estos enclaves naturales implica, de alguna manera, la devolución al lugar de origen de una serie de elementos que se sustrajeron en un momento determinado para hacer este papel. Estos elementos naturales recuperan esa “inutilidad” original, frente a la “utilidad” que el ser humano un día les aportó a través de procesos industriales. Con la creación e instalación de estas figuras que simulan ser animales y plantas, la autora pretende en cierto modo volver a dotarlas de nuevo de naturalidad, intentando por otro lado, que el impacto visual de esta intervención artística sea el menor posible.

Cerrando el círculo de esta historia creativa, la instalación ubicada en el espacio natural seleccionado es sometida a un proceso de fotografiado que, a diferencia de las instantáneas meramente documentales realizadas tradicionalmente a acciones artísticas, se presenta de forma cuidada tanto desde el punto de vista formal, como estético. El resultado serán una serie de visiones irreales, casi imposibles, con la naturaleza como telón de fondo, en un claro alegato a la volatilidad y efemeritud de todo lo que nos rodea (naturaleza, civilización,...ambas están sujetas a los mismos parámetros). Así, estas fotografías constituirán la obra final de la artista Lola Guerrera, ya que las pequeñas esculturas creadas ex profeso para su instalación natural, son abandonadas con la intención de que perezca de forma poética en el mismo escenario del que un día se vieron privadas.

Rocío Alés Crítica de Arte

Galería Astarté

Monte Esquinza, 8 28010 Madrid

Telf:0034 913194290