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MIRYAM ANLLO VENTO. Directora de Espacio DiLab y Delegada del IAC en Castilla y León

EDUCA_ACCIÓN

Los días 8, 9 y 10 de marzo asistí, en nombre del IAC, a la III Conferencia de la Cultura, organizada por la Federación Estatal de Asociaciones de Gestores Culturales en Valladolid. Anteriormente estuve en Málaga en las jornadas “¿Educa el arte contemporáneo?”, organizadas por el Museo Picasso y en las que colaboró el IAC. En ambas surgieron las mismas reflexiones respecto a la situación de la cultura en nuestro país.

Fotografía: Niñas trabajando en el taller sobre la obra “La cuadratura del círculo.121.439.531.096.594.251.776 obras únicas” de Pepe Cruz Novillo. Exposición  en Espacio DiLab. Urueña. Julio del 2015.
 

Como suele ocurrir en este tipo de encuentros, parece que sirven más como oportunidad de que unos y otras nos quejemos de la situación de la cultura en esta nuestra “pobre, sucia, triste, desdichada patria”, y menos de llegar a conclusiones que nos ayuden a enfrentar el terrible vacío que el arte contemporáneo vive en estos momentos. Conclusiones que permitan la acción directa sobre la gran laguna que entorpece el desarrollo de esta nuestra cultura: la mala educación.

Activar la educación del pensamiento, la palabra, las emociones, la mirada, los afectos, la empatía, todo ello desde la naturaleza, el deporte, la música, la gastronomía, la literatura, el arte, la reflexión, el sentido común, el silencio…

Pero ¿dónde están la reflexión, el sentido común, el deporte, la música, el arte (sobre todo el contemporáneo) en la enseñanza? Totalmente abandonados.

Yo, que vivo en el medio rural e imparto cursos de arte contemporáneo en las escuelas de la provincia de Valladolid, experimento con enorme pena e impotencia, el gran vacío del sistema de enseñanza público en estas materias y el inaceptable desconocimiento que los educadores tienen de muchas de ellas.  ¿Cómo pueden entonces los niños acceder al conocimiento con DESEO? Los niños de ahora no piensan, no tienen curiosidad, no observan el mundo que les rodea. Mueven sus manitas sobre una pantalla táctil que les indica que deben hacer y que es, además, la que les provoca ese deseo que pone en marcha los mecanismos de la curiosidad y que les acompaña durante horas en casa, en el restaurante, en la calle, en las reuniones familiares.

Necesitamos actuar de inmediato o será demasiado tarde. Tarde para que los hijos de esta tierra tengan la preciosa oportunidad de aprender a disfrutar de algo más que de una pantalla o un balón de fútbol. Necesitamos ACCIONAR todos los motores para ayudarles a caminar en otra dirección.

Es una tarea apasionante en la que el IAC está trabajando desde hace tiempo. Esto produce un cierto alivio pero ¡seamos más!

Miryam Anllo Vento

Delegada del IAC en Castilla y León


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