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maltabiennale.art 2024 | Pabellón de España: Avelino Sala “No one is an island”, comisariado de Ángel Moya García

 

maltabiennale.art 2024

Pabellón de España

Avelino Sala 
No one is an island 
comisariado de Ángel Moya García
 
Villa Portelli, Kalkara 
Inauguración 14 de marzo.
Hasta el 31 de mayo de 2024.

con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

Vivimos un tiempo caótico, un tiempo de preámbulos, de vértigo, de abismos que se abren continuamente, de cambios necesarios que pueden contrastar el populismo, el nacionalismo y el constante rechazo o miedo a la diferencia y a la alteridad. Somos espectadores directos de un cambio de paradigma, de un conflicto incesante entre las premisas políticas y económicas y una realidad en la que éstas están claramente fracasadas, agotadas y desbordadas por problemas sociales, culturales, migratorios e identitarios que no pueden resolverse sin alcanzar un nuevo equilibrio en el que no haya culpables ni cómplices. 

Un movimiento migratorio sin precedentes, formado por un gran número de personas que huyen de guerras y de condiciones de vida paupérrimas, atraviesa el Mediterráneo y Europa del Este, llevando a los Estados a creer que pueden resolver el problema construyendo límites infranqueables, fronteras en las que los derechos humanos dejan de existir o directamente se anulan, o limbos en los que los migrantes quedan atrapados, sin derecho a avanzar y sin posibilidad de volver atrás. Si los factores sociopolíticos, demográficos, económicos y medioambientales son las principales razones que empujan a los individuos a emigrar, las naciones de más rápido crecimiento se convierten en lugares privilegiados para llegar. La isla de Malta no podía ser una excepción, sobre todo teniendo en cuenta su situación estratégica en medio del Mediterráneo y su heterogénea estratificación de historia multicultural. 

En este contexto, el pabellón español trabaja el concepto de identidad en una dimensión múltiple y plural, donde el encuentro y el intercambio con otras culturas es su eje fundamental y donde el concepto de isla se entiende como un lugar de posibilidades. Sin exclusiones, sin límites, sin miedo, sin rechazo. El trabajo de Avelino Sala interroga la realidad cultural y social desde una perspectiva romántica con un punto de vista crítico, explorando continuamente el imaginario social, identificando sus puntos débiles y verificando la credibilidad de concebir e implementar alternativas.

La exposición, celebrada en el interior de Villa Portelli, en Kalkara, es una sucesión de retratos críticos de la situación política actual en Europa ante la tragedia humanitaria desatada por la reciente crisis migratoria, la más grave desde la Segunda Guerra Mundial. En la primera parte, "Escenario espejo" se configura como un estudio dialéctico de la duda, los miedos, la ilusión y esa audacia que nos lleva a realizar actos irreversibles y apasionados. Un impulso hacia lo inexplorado que, a pesar de la altura, a pesar del riesgo, no es un suicidio sino una acción consciente, peligrosa, entusiasta e incierta, un acto voluntario y valiente que implica avanzar hacia ese lugar que deseamos, que amamos, pero que aún no conocemos. El análisis tiene lugar en el preciso momento en que se toman las decisiones, en ese punto de inflexión que se produce inmediatamente después de la debacle, en la situación de incertidumbre total. En el centro de la sala, la obra "Museo arqueológico de la revuelta", eje teórico y formal de todo el proyecto, reúne un archivo de símbolos de la resistencia social. Madrid, Barcelona, Roma, Salónica, París, Rennes o Valparaíso son algunas de las ciudades representadas en esta obra en la que el artista recopila una serie de piedras recogidas en los diferentes contextos en los que se han desarrollado las mayores protestas internacionales de los últimos años. Piedras que actuaron como fuerza de impacto contra el inmovilismo, objetos a priori banales e insostenibles que, por un momento, se convirtieron en armas de resistencia, acortando el camino hacia un posible nuevo futuro y construyendo una contranarrativa respecto al sistema consolidado. Una reflexión sobre el presente que vuelve en la sala de vídeo con "4'33'' minutos de silencio de minutos de silencio", un continuo ir y venir entre las expectativas de la utopía y el flagrante choque de la distopía, un tiempo de crisis económica y ecológica, terrorismo, injusticia social y desaparición de formas de pensar diferentes al dogma globalizado y globalizador. Desde esta perspectiva, la obra "Europa como escudo" representa a los cinco países del Consejo de Seguridad de la ONU que gestionan el problema migratorio, mientras que en "Runaway plan", una maraña de banderas nos conduce hacia la huida de este paradigma que los propios estados han creado.

Según este esquema, el arte contemporáneo, sin poder aportar soluciones ni respuestas, trata de poner de manifiesto los problemas de una Europa desgastada y colapsada, al tiempo que intenta formar una nueva mitología. La crisis económica, las diferencias sociales entre Norte y Sur, la tecnocracia, la indiferencia hacia los refugiados o la rápida expansión del populismo muestran diferentes aspectos de un mismo problema: una Europa fragmentada, decadente, moribunda e incapaz de resolver sus problemas. Una exposición que pone de manifiesto el colapso del Estado del bienestar y constata la caída del capitalismo y la crisis de la democracia occidental en el llamado viejo continente. Todas las obras están unidas por una sensación de desasosiego: Europa, supuesta tierra prometida, muestra su fragilidad intrínseca, incapaz de responder colectivamente a la tragedia humana que tiene lugar en sus costas.

La exposición se convierte así en una crónica global de resistencia donde, más allá de las particularidades de cada acción de protesta, nos habla de la necesidad de pasar a la acción ante el evidente fracaso de los relatos construidos hasta ahora, para sentar las bases de un nuevo paradigma más justo y sostenible.


 
Avelino Sala (Gijón, 1972) es artista y editor. Sala es un referente español del arte como vehículo de resistencia política, en su producción hay una especie de poética que contiene una reflexión sobre los poderes estatales y el control que estos ejercen. Su reconocible estética fortalece un discurso tan necesario como poderoso, que abarca temas sensibles y relevantes como las migraciones, la dislocación contemporánea, la crisis ambiental y las paradojas del capitalismo. Sala trabaja en el contexto global del arte contemporáneo, exhibiendo y participando en bienales en Caracas, Tel Aviv, Estambul, Bienal Sur, o Bienal de Cuenca (Ecuador) entre otras. Su trabajo se ha muestra desde hace 20 años a nivel internacional en espacios como Abrons Arts Center, Nueva York; Museo de Bellas Artes de Asturias; Centro Nacional de Arte Contemporáneo, NCCA, Moscú; Matadero, Madrid; CA2M, Madrid, Artium Vitoria, White Box Art Center, NY entre muchos otros. Becario de la Real Academia de España en Roma, su obra se encuentra en importantes colecciones tanto privadas como públicas.  
 
Ángel Moya García (Córdoba, España, 1980. Vive y trabaja en Florencia, Italia) es crítico y comisario de arte contemporáneo. Es Codirector de Artes Visuales de la Tenuta Dello Scompiglio en Lucca, Comisario de arte contemporáneo del Proyecto "Panorama" de la Quadriennale de Roma y miembro de ICOM Italia, IAC en España e IKT. Recientemente ha sido comisario del programa anual de las Residencias Artísticas BLM - Fondazione Bevilaqua La Masa en Venecia y en pasado ha ocupado el cargo de Jefe de programación y eventos culturales en el Mattatoio en Roma.

Más información maltabiennale.art