Marisa Aldeguer | "Érase una vez un jardín...portátil" | MA Arte Contemporáneo
Marisa Aldeguer participa en la exposición "Érase una vez un jardín… portátil" que puede visitarse en la galería MA hasta el 27 de febrero.
Esta exposición propone una reflexión sobre el jardín como territorio simbólico donde conviven la armonía y la inquietud.
Treinta y un artistas han encapsulado, en el interior de una caja, un jardín que no se habita con el cuerpo sino con la imaginación: un espacio íntimo que se despliega allí donde se abre. El jardín es refugio y, al mismo tiempo, tensión: el sueño de lo bello y el presentimiento de lo siniestro. En cada obra se activa esa dualidad esencial, recordándonos que lo que buscamos proteger puede también contener aquello que tememos.
Erase una vez un jardin…portátil
Para el creador contemporáneo, la palabra jardín actúa como un dispositivo simbólico antes que como una realidad tangible. No alude únicamente a un territorio cultivado, sino a un constructo cultural que el ser humano ha ido modelando a lo largo de su historia: un espacio de dominio, de deseo y de contradicción.
El jardín emerge siempre como un artificio: aquello que se planifica, controla y ordena para sosegar el caos. Desde la antigüedad, ha encarnado el refugio ideal, el lugar en el que se proyecta la aspiración universal de calma, verdor y armonía; un ámbito donde el silencio dialoga con el canto de las aves y donde la belleza se vuelve habitable.
Sin embargo, esa imagen idílica es solo una de las múltiples capas de su significado. El jardín puede invertirse, revelando su reverso inquietante: convertirse en escenario de quiebre, en espacio límite donde lo humano se despoja de razón y lo sublime se transfigura en amenaza. Lo paradisíaco y lo siniestro conviven en él como dos fuerzas inseparables.
En esta propuesta expositiva, treinta y un artistas abordan la noción de jardín portátil a partir de un contenedor mínimo: una caja. Desde esta restricción formal, la creación se desplaza del territorio físico al territorio mental. Cada pieza se convierte en una cartografía íntima, un fragmento de mundo que el artista resguarda consigo:
— un jardín interior latente, que despierta solo en ciertos instantes,
— un amparo secreto frente al desasosiego,
— o, acaso, un depósito de memorias que también duelen.
La exposición invita al espectador a penetrar en esta constelación de subjetividades. A reconocer que el jardín no es una palabra neutra: contiene tensión, deseo, pérdida, utopía. Habita en nosotros como un paisaje imaginado que se transforma según nuestras sombras y nuestras luces.
Así, el jardín se revela como metáfora expansiva: un territorio conceptual donde la naturaleza, la cultura y la psique se entrelazan sin jerarquías, recordándonos que, incluso en su versión más mínima —una simple caja—, puede albergar la inmensidad de lo humano.
Texto y curaduría: Marisa Aldeguer.
La galería MA trasladará la exposición al Centro Cultural de Sancellas, Mallorca, y se reinaugurará allí el sábado 7 de marzo.
C/ Temple, 11b. 07001 Palma Mallorca.