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Adora Calvo

Galerista

(inactivo)

Uno de los ejes fundamentales del proyecto de la galería es la visualización de las genealogías formales y conceptuales que se han producido en el contexto español entre las nuevas generaciones de artistas y sus predecesores. En ese sentido, nos interesa especialmente la conexión entre los principales artistas del conceptualismo y el minimalismo español y los nuevos artistas emergentes que están generando sus propias reformulaciones de estos movimientos artísticos.


"REGRESO AL TAO", Alfonso Martín (16 Feb. - 16 Abr. 2021)

Es muy frecuente comprobar que una de las vocaciones del medio fotográfico es retratar o reflejar la realidad cotidiana de la sociedad del tiempo que le ha tocado vivir. Sin embargo, no es fácil encontrar ejemplos en los que este mismo ejercicio se plantee desde el ámbito de la pintura.

Uno de esos casos, es el de Alfonso Martín, quien desarrolla unos personales cuadernos de bitácora por medio de los dibujos realizados en su deambular diario. Obras que lleva recopilando desde hace ya unos cuantos años en conjuntos que va agrupando según su consideración. Son escenas cotidianas, sin trascendencia aparente, no buscadas, en las que el movimiento ha sido congelado por el artista por medio de sus rotuladores. Situaciones descubiertas en sus múltiples paseos por los límites de la ciudad, por los espacios de transición entre campo y urbe, por los polígonos industriales.

He de reconocer que siento una especial admiración por aquellos que encuentran en el movimiento el impulso creativo. Los beneficios de los paseos ya los publicitaron en su momento los peripatéticos o Machado, pero, recientemente, un estudio científico de la Ross School of Business de la Universidad de Michigan avala que el movimiento en general y el paseo en particular ayudan a que fluyan con mayor facilidad en nosotros las ideas. Nos llegan más y mejores. Estoy seguro de que Alfonso conoce sus beneficios y por ello los practica.

Cuando uno mira de cerca los dibujos sobre papel que el artista presenta en la Galería Adora Calvo de Madrid colige que está dotado de una tremenda habilidad para el dibujo y que, con una manifiesta soltura y espontaneidad del trazo, consigue sin embargo una importante cantidad de matices que aportan una atmósfera de misterio o de silencio, de tranquilidad inquietante a sus dibujos, con el valiosísimo apoyo de los frecuentes y magistrales claroscuros.

Pero siguiendo con el paralelismo que al principio del texto hemos establecido entre el complemento directo de la fotografía y su extrapolación a la pintura, creo interesante reseñar el encuadre, como un valor añadido del trabajo del artista. Esa acotación de la imagen que sólo maestros como un Bernard Plossu o un Elliot Erwitt pueden ejercer. En el caso de Alfonso, ese punto de vista personal que recorta la “convencional” visión general de una escena a un determinado marco, dotándola de un especial misterio o enigmático matiz.

¿Qué están haciendo los frecuentes personajes anónimos de sus dibujos, los solitarios transeúntes de lugares sin nombre, frecuentemente acompañados de perros?

¿Porqué esa toma concreta, parcial de los edificios, contenedores de vidas indeterminadas? ¿Porqué muy pocas veces la aparición de hogares concretos?

¿Porqué esa especial predilección por coches, motos, bicicletas, patines, aviones, helicópteros y camiones?

¿Porqué ese toque exótico de las palmeras y el surf?

¿Qué nos quiere decir? No puedo evitar hacerme esta pregunta cuando recorro sus dibujos e imagino sus paseos a través de las calles con la sola compañía de unos rotuladores y sus papeles. No nos lo pone fácil, porque otros artistas, de similar factura, como es el caso de Marcel Van Eeden, nos ofrecen una velada narrativa, pero Alfonso parece ser mucho más hermético. Su forma de manifestarse plásticamente parece coincidir con una postura ante el medio artístico también similar y que, por cierto, hace más valiosa y plausible también la apuesta de la galerista.

Esta postura del artista, un tanto outsider, a la hora de entender y ejercer la profesión, no hace sino contribuir a reforzar la idea de que su trabajo manual es de todos modos consecuente con su forma de entender la vida. Estamos frente a un todo: el hombre y su obra, estamos frente a la honestidad, esa palabra tan pronunciada pero tan poco ejercida habitualmente, que permite al artista vivir un tanto al margen de los lobbies, en busca de un encuentro sincero con él mismo.

Emilio Navarro. Febrero 2021