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Enrique Larroy. Exposición Enrique Larroy en el CAB de Burgos

Inauguración

19 de febrero – 29 de mayo
Centro de Arte Caja de Burgos
C. Saldaña s/n, BURGOS

ENRIQUE LARROY muestra en Sobre sorpresa cinco intervenciones de gran formato basadas en la geometría y el color

Con las lógicas derivas que en el tiempo han acompañado a la trayectoria de Enrique Larroy (Zaragoza, 1954), su obra continúa siendo receptáculo visual privilegiado de casi los mismos asuntos conceptuales que le interesaron desde que comenzó la práctica de la pintura a comienzos de los años setenta. El color, la forma, la geometría, el azar, el tiempo y el espacio son los engranajes principales del complejo mecanismo perceptivo que obliga a las imágenes a tomar posición desde visiones contradictorias y yuxtapuestas, siempre inestables, e incluso irreconciliables.


Sobre sorpresa, la exposición que Larroy presenta ahora en el CAB, incluye cinco intervenciones de gran formato, con la pintura como eje, en las que la paradoja y los efectos ópticos, pero sobre todo el color, como un desenfreno luminoso que echa especias a los ojos del que mira, se convierten en piezas de un extraño rompecabezas que se apodera del espacio.

En la intervención que da título a la muestra el artista actúa en dos muros perpendiculares con pintura de tres colores, en los que incorpora dos pinturas sobre tela. Completan la propuesta “Insistentemente mareados” (políptico de 16 piezas de acrílico, óleo e impresión digital sobre tela),
“Varios problemas, una solución” (intervención en la “pecera” del CAB que gira alrededor de una obra-paleta de pintor y aproximadamente 20 pequeñas piezas bidimensionales de diferentes técnicas y materiales), “Litoral dinámico” (que incorpora una obra compuesta por una pintura sobre tela y una fotografía), “Chapa y pintura” (compuesta por una serigrafía y varias creaciones sobre chapa de aluminio) y “El ojo móvil” (acrílico y óleo sobre tela).

En todas ellas rectángulos y cuadrados pueblan el soporte, lo delimitan y transgreden, mecidos por un tenue movimiento a partir del impacto perceptivo del color y de la forma. El trabajo de Larroy viene definido por la construcción de un escenario incierto e inestable, asentado en la contradicción y decididamente abierto a la sorpresa con el propósito de que sus imágenes sobrevuelen por tiempos y espacios indefinidos.

Influido por el pop-art y el arte cinético, Enrique Larroy practica una pintura de construcciones, de superposición de planos, de geometrías que se recortan y generan una trama formada por estas líneas y planos en la que se intuye cierta profundidad, un diálogo figura-fondo que convierte las formas en cuerpos oscilantes y dinámicos.

Como escribe Alicia Murría, el artista aragonés “observa cómo pasa el mundo ante sus ojos, fija su atención y corta algunos fragmentos, y, tras batirlos mediante sofisticadas técnicas, nos los devuelve iluminados por una luz diferente y con otra perspectiva, reenfocados”. Un trabajo que reflexiona sobre las formas posibles de interpretar una realidad que viene pactada de antemano y cuyo funcionamiento casi siempre se nos oculta.