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Luis Feás comisaría la exposición de Nerea S. Lorences: Márgenes, recorridos y recovecos.

Del 5 al 27 de octubre de 2011

Nerea S. Lorences es una artista comprometida tanto social como culturalmente, en parte debido a su formación, primero en Pontevedra, donde se licenció en escultura, y luego en ciudades algo más alternativas como Gijón, Bilbao o Ámsterdam, en las que ha realizado los cursos que le han permitido definirse como especialista en las artes y las ciencias del espectáculo, con prácticas en el Teatro de Augsburgo y talleres de artes escénicas en Arteleku de San Sebastián o la Sala Amárica de Vitoria. En estos lugares, tan alejados antropológicamente de su bucólico Somiedo natal, ha podido entrever el vacío de los no-lugares y se ha decidido a ocuparlos conforme a la cita de Marx que ella misma recoge en la presentación de sus proyectos: “Si el capital privatiza progresivamente el espacio público y las administraciones lo gestionan como una propiedad excluyente, la precariedad social derivada de este proceso está legitimada para apropiarse de los recodos que todavía están a su alcance para responder a sus necesidades”.

Artista de la performance, su actividad se centra en la apropiación del territorio mediante pequeñas transformaciones temporales del espacio público en rincones escogidos de grandes infraestructuras, recintos industriales abandonados o aparcamientos inutilizados, sobre los que interviene críticamente. Es el suyo un arte político, ciudadano, un “activismo moderado a pequeña escala” que se opone a la desidia de la mirada y reinventa significados para las cosas a las que ya no se presta atención. Como señala Marc Augé, el teórico de la sobremodernidad, uno de sus pensadores de cabecera junto al Giovanni La Varra de la Ciudad Post-it, vivimos “en un mundo que no hemos aprendido a mirar todavía. Tenemos que aprender de nuevo a pensar el espacio”. La batalla está en participar en la construcción de un escenario diferente que utilice el espacio no regulado como un lugar en el que sea posible hacer visible aquello que no lo era, generando así un espacio colectivo informal. La calle es un espacio sobre el que la ciudadanía no tiene pleno derecho de uso y las intervenciones artísticas en suburbios y márgenes territoriales permiten redefinir el espacio público como un espacio sostenible y autogestionable: “Esta ocupación del no-lugar no pretende arrebatar la tierra, sino utilizarla temporalmente, mientras no se haga uso de ella”.

Las acciones urbanas dejan residuos que ahora se muestran por primera vez en esta exposición en la Sala Borrón de Oviedo, gracias sobre todo al testimonio de varias intervenciones site-specific, una veintena de fotografías y algún que otro objeto usado, fundamentalmente en la acción titulada No soy inmune, realizada en varias fases y colores y en lugares como la piscina de la Universidad Laboral de Gijón o el III Certamen de Arte Hormonado “Shock, shock” de Bilbao. En ellos, Nerea S. Lorences se cubrió con un vestido-volumen de papel reciclado y celulosa que le iba desde los tobillos hasta la cintura y un tocado del que salían cuerdas largas que finalizaban en unas bolsitas llenas de pigmento. Con unas tijeras en la mano, recorrió los espacios hasta meterse en un charco de lluvia y allí cortar las cuerdas de la cabeza, que cayeron sobre el agua y la tiñeron de pigmento. Agachándose ligeramente, la artista introdujo en el charco el vestido para hacer que el papel comenzara a absorber el agua y a impregnarse de color, convirtiéndola en un pincel humano. Aparte de la reactivación de un espacio específico mediante una puesta en escena, lo que buscaba era un diálogo abierto, primero entre las distintas disciplinas, diluyendo los límites de la escultura, la pintura y la performance, y segundo sobre el hecho de cómo lo que nos rodea nos condiciona y modela como individuos, al tiempo que cada uno de nosotros forma parte de un todo que acaba formando la identidad del espacio que habitamos. Una cuestión que le preocupa y que, por una vez, se ha animado a enseñar en un espacio artístico convencional.

Luis Feás Costilla

Comisario de la exposición

Sala Borrón

General Yagüe, 3

Oviedo